«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 28 de agosto de 2014

Sobre la «ley del valor» en la sociedad socialista


«Es también completamente errónea la afirmación de que en nuestro sistema económico actual, en la primera fase de desarrollo de la sociedad comunista [la etapa del socialismo - Anotación de B. N.], la ley del valor regula las «proporciones» de la distribución del trabajo entre las distintas ramas de la producción. Si ello fuera así, no se comprendería por qué en nuestro país no se desarrolla al máximo la industria ligera, la más rentable, dándole preferencia frente a la industria pesada, que con frecuencia es menos rentable y a veces no lo es en absoluto. Si ello fuera así, no se comprendería por qué en nuestro país no se cierran las empresas de la industria pesada que por el momento no son rentables y en las que el trabajo de los obreros no da el «resultado debido» y no se abren nuevas empresas de la industria ligera, indiscutiblemente rentable, en las que el trabajo de los obreros podría dar «mayor resultado». Si eso fuera así, no se comprendería por qué en nuestro país no se pasa a los obreros de las empresas poco rentables, aunque muy necesarias para la economía nacional, a empresas más rentables, como debería hacerse de acuerdo con la ley del valor, a la que se atribuye el papel de regulador de las «proporciones» de la distribución del trabajo entre las ramas de la producción. Es evidente que, de hacer caso a esos camaradas, tendríamos que renunciar a la primacía de la producción de medios de producción en favor de la producción de medios de consumo. ¿Y qué significa renunciar a la primacía de la producción de medios de producción? Significa suprimir la posibilidad de desarrollar ininterrumpidamente nuestra economía nacional, pues es imposible desarrollarla ininterrumpidamente si no se da preferencia a la producción de medios de producción. Esos camaradas olvidan que la ley del valor sólo puede regular la producción bajo el capitalismo, cuando existen la propiedad privada sobre los medios de producción, la concurrencia, la anarquía de la producción y las crisis de superproducción. Olvidan que la esfera de acción de la ley del valor está limitada en nuestro país por la existencia de la propiedad social sobre los medios de producción, por la acción de la ley del desarrollo armónico de la economía y, por consiguiente, también por nuestros planes anuales y quinquenales, que son un reflejo aproximado de las exigencias de esta última ley». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Cuál es la única clase social que puede dirigir una transformación socialista de la sociedad?


«
El marxismo-leninismo nos enseña y la práctica ha confirmado plenamente que la burguesía, al estar relacionada con la explotación capitalista y siendo la protagonista de esta explotación, no sólo no puede tener ni tiene tendencia socialista alguna, por lo que no puede ser tratada como fuerza motriz del proceso de transición al socialismo y mucho menos como fuerza dirigente de este proceso, sino que además, objetivamente se alinea al frente de los enemigos de la revolución y del socialismo, inclusive a lo largo del desarrollo de la revolución de liberación, democrática y antiimperialista, debido a sus propias posiciones económicas y de clase. Se caracteriza por sus vacilaciones y sus compromisos con el imperialismo y la reacción interna, y por lo tanto no está en condiciones de llevarla hasta el fin. Tampoco pueden jugar el papel dirigente de la revolución las capas de la pequeña burguesía, puesto que tienen exigencias limitadas, individualistas, están bajo la influencia de la ideología anticientífica y dan bandazos ora a la «derecha», ora a la «izquierda», deslizándose hacia el oportunismo y el aventurerismo. Tampoco las capas de la intelectualidad pueden ser una fuerza independiente, porque proceden de diversas clases, por naturaleza son vacilantes política e ideológicamente y tampoco pueden desempeñar un papel dirigente en la revolución». (Nesti KaraguniLa esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984)

lunes, 25 de agosto de 2014

El fascismo y la clase obrera; Georgi Dimitrov, 1935

Aprovechando la reedición que estamos llevando a cabo del antaño famoso y brillante informe de Georgi Dimitrov, volveremos a ver punto por punto el porqué de la transcendencia histórica de este informe presentado en un ya lejano 2 de agosto de 1935. 

Empezaremos la promoción de dicho informe con la publicación capítulo por capítulo, en este caso hoy toca el primero llamado: «El fascismo y la clase obrera»

Con una burguesía internacional agraviada; con su sistema capitalista en plena decadencia, más si cabe si alzaba la cabeza y comparaba su sistema político, cultural y económico frente al de los éxitos del sistema soviético de entonces; con un peligro del fascismo ya no en pantalla sino materializado en muchos países, y encubiertos en otros; y con los primeros grandes movimientos belicistas de los países fascistas; este informe viene a ser la constatación del peligro ya anunciado años antes por la Komintern –Internacional Comunista– de lo que pasaría si el fascismo llegaba al poder. De qué repercusiones interiores tendría en esos países, y de qué secuelas tendría en la política exterior internacional.

La precisión de las respuestas dadas a cuestiones tan apremiantes e importantes no deja duda alguna si se es estudiado este informe. El punto central de este primer punto será analizar el carácter de clase del fascismo, el ¿por qué la burguesía mundial requiere acudir al fascismo en momentos tan difíciles para ella? ¿Cómo es facilitado su acceso al poder? ¿Cómo se impide que acceda al poder?, ¿Cuáles han sido los errores de los comunistas o de la socialdemocracia entorno al fascismo? ¿Cuáles son las contradicciones inherentes del fascismo que lo hacen débil? ¿Qué ofrece a las masas trabajadoras dicho régimen fascista? ¿Para nosotros los comunistas es lo mismo la democracia burguesa que la abierta dictadura terrorista del fascismo? A todo ello se responde. En las próximas entradas seguiremos con el resto de capítulos.

El documento:


El VIIº Congreso de la Komintern se celebró 25 julio a 20 agosto 1935 en Moscú.

El fascismo y la clase obrera

¡Camaradas! Ya el VIº congreso de la Komintern de 1928 previno al proletariado internacional sobre la maduración de una nueva ofensiva fascista, llamándolo a la lucha contra ella. El congreso señaló que:

«En casi en todas partes existen tendencias fascistas y gérmenes de un movimiento fascista en forma más o menos desarrollada». (1) (Komintern; Tesis y conclusiones del VIº Congreso de la Komintern, 1928)

Bajo las condiciones de la profunda crisis económica desencadenada, de la violenta agudización de la crisis general del capitalismo, de la revolucionización de las masas trabajadoras, el fascismo ha pasado a una amplia ofensiva. La burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo para llevar a cabo medidas excepcionales de expoliación contra los trabajadores; para preparar una guerra imperialista de rapiña, el asalto contra la Unión Soviética; para preparar la esclavización y el reparto de China e impedir, por medio de todo esto, la revolución.

Los círculos imperialistas intentan descargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Para eso, necesitan el fascismo.

Tratan de resolver el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la presión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra. Para eso, necesitan el fascismo.

Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos y el ataque militar contra la Unión Soviética, baluarte del proletariado mundial. Para eso, necesitan el fascismo.

domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre el concepto revisionista de la «lucha de dos líneas»

Lin Piao, Chou En-lai y Mao Zedong durante los años 60

«El tratamiento deformado de este problema en la vida social también está conectado con su tratamiento deformado dentro del partido. De acuerdo con el «pensamiento Mao Zedong», el partido de la clase obrera está dividido en clases antagónicas, con su jefatura burguesa y proletaria, y como resultado de ello, existen en forma objetiva e inevitablemente dos líneas en el seno del partido, que expresan los intereses de estas dos clases. En esta cuestión también  tenemos que lidiar con una flagrante desviación del marxismo-leninismo.


La división de la sociedad en clases no se expresa necesariamente en la división del partido en clases. Es cierto que entran en el partido personas de diferentes clases, pero no vienen a él en calidad de representantes de estas clases. «El partido no es arena de las diversas clases y de la lucha de las clases antagónicas», dice el camarada Enver Hoxha, «no es una reunión de personas con objetivos opuestos [1]». El partido marxista-leninista es la unión militante de personas inspiradas por los mismos ideales y que luchan por el mismo objetivo, y éstos son los ideales y los objetivos de la clase obrera.

Por supuesto, las personas que vienen al partido, no sólo las de capas no-proletarias sino también las de la propia clase obrera, no están libres de las influencias y de las ideologías de la burguesía y la pequeña burguesía, el feudalismo y el patriarcalismo. Los comunistas viven, trabajan y luchan en medio de la sociedad, en la cual se libra la lucha de clases, y no son inmunes a las influencias y manifestaciones extrañas. La presión externa del mundo capitalista y revisionista actúa sobre toda la sociedad y también sobre todos los miembros del partido. Todo esto constituye esa base sobre la cual se libra la lucha de clases en el partido.

Esta lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, es el reflejo de la lucha de clases que ocurre en la sociedad. Sin embargo, la lucha de clases en el partido no se expresa en todos los casos y de manera inevitable, como una lucha entre dos líneas. La lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, pero no lo es la existencia de dos líneas.

La línea del partido es un complejo de directrices y orientaciones para todo un período histórico; define los objetivos del partido, así como los métodos para llegar a ellos. El partido de la clase obrera puede tener una sola línea, la línea de la revolución, de la dictadura del proletariado, de la construcción del socialismo y el comunismo. Desde este punto de vista, no cualquier manifestación extraña en el partido, no cualquier tipo de oposición, no cualquier divergencia, representan una línea aparte. Es otro asunto a quien sirven y a que molino llevan el agua. Estos asuntos no pueden y no deben confundirse. De lo contrario, las consecuencias serían muy graves; se daría lugar al sectarismo, a la asfixia de la democracia en el partido, a confundir a los amigos con los enemigos.

Aceptar que la línea burguesa en el partido existe objetivamente, independientemente de los deseos del pueblo, significa aceptar el concepto fatalista y antidialéctico que confunde la posibilidad con la realidad. Puesto que la aparición de la línea burguesa es sólo una posibilidad, presentarla como algo que existe fatalmente significa abrir el camino, de manera consciente, a la línea burguesa en el partido y minar al partido, la dictadura del proletariado y el socialismo. Los acontecimientos que tienen lugar en China actualmente son consecuencia directa de la autorización hecha por Mao Zedong para que en el partido coexistan dos líneas opuestas». (Foto ÇamiContradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Notas:

[1] Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978

jueves, 21 de agosto de 2014

Las relaciones de parentesco jamás deben suprimir la crítica de un error


«El desarrollo de la crítica y autocrítica concreta y constante en el partido, y el descubrimiento de las insuficiencias en nuestro trabajo, tienen que ser también nuestra preocupación constante y primordial después del congreso, en todos los eslabones del partido, de abajo a arriba, y de arriba a abajo. No debemos olvidar nunca que la mayor sabiduría para el verdadero comunista es reconocer y comprender oportuna, honrada y sinceramente el error cometido, descubrir con audacia las causas que engendraron el error, y tener la voluntad inquebrantable de eliminarlo y corregirlo rápida y despiadadamente. En el partido y en todos los dominios de nuestra vida debemos liberarnos de modo definitivo de la costumbre nociva de no señalar concretamente los errores por temor a alterar nuestras relaciones de amistad o parentesco, causar fastidio a alguien o crearnos disgustos personales. Tenemos que fustigar implacablemente todo espíritu de familiaridad al resolver problemas del partido y del Estado. Los intereses del partido, de la clase obrera, del pueblo, tienen que colocarse por encima de toda clase de consideraciones y prejuicios pequeño burgueses». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro, 1948)

Otros documentos de interés

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