«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 24 de enero de 2015

La clase obrera contra el fascismo: Informe al VIIº Congreso de la Komintern; Georgi Dimitrov, 1935

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«Pero la característica de la victoria del fascismo es precisamente la circunstancia de que dicha victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía y, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre la masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y del parlamentarismo». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)


Introducción del Equipo de B. N.

Aprovechando la reedición que estamos llevando a cabo del antaño famoso y brillante informe de Georgi Dimitrov, volveremos a ver punto por punto el porqué de la transcendencia histórica de este informe presentado en un ya lejano 2 de agosto de 1935. Recomendamos así mismo leer los demás informes de Dimitrov al congreso, además de la propia resolución emitida por el Comité Ejecutivo de la Komintern sobre el informe del 2 de agosto de Dimitrov, resolución adoptada en fecha del 20 de agosto de 1935. Tenemos tres cuestiones que tocar en esta introducción, y que no podemos eludir: (1) El modo en que está ordenado el informe, la obra en sí; (2) Las críticas históricas de derecha e «izquierda» al informe; (3) La edición original del informe que se ha tomado como referencia, y su porqué.

viernes, 23 de enero de 2015

Populismo


«Es un término no reconocido por la Real Academia Española [RAE] –seguramente se hará en próximos años debido a su extendido uso–. Tienen una definición difusa y confusa; en ocasiones positiva en otras y más comúnmente negativas. Si nos plegamos a sus raíces etimológicas tendríamos que comprenderlo como relativo a pueblo; pero resulta evidente que los términos evolucionan en su contenido y significado y se alejan de sus raíces; por ejemplo: «dictador y dictadura» en su uso romano no revestían contenidos negativos como ocurre hoy.

Dicho esto, y a efectos de este espacio, populismo es aquella «estrategia» en el marco del ejercicio del poder –como gobernante o como opositor– bajo la dictadura de la burguesía ya sea en su forma democrático burguesa o en su forma fascista que es indisoluble a la demagogia, el pragmatismo y el oportunismo. Su función principal es enmascarar el verdadero sentido de las políticas que tienen por objeto el fortalecimiento de la clase en el poder pero justificadas en un «pretendido bien superior»; por ejemplo y el más común: «el bien general del pueblo»; dicho de otro modo, su objetivo es la alienación de las masas.

Vale decir que el populismo no es una característica exclusiva de la izquierda burguesa –revisionista, reformista, etc.–, sino de todo el espectro político burgués, su cara visible es el asistencialismo-caritativo; por ejemplo: el ultraderechista Álvaro Uribe desarrolló en Colombia programas de asistencia escolar, merienda escolar, programas de vivienda, etc., al tiempo que profundizaba el vaciamiento de contenido de los derechos económico-políticos a través de la extinción de los derechos laborales, etc. El mismo procedimiento emplean los gobernantes de izquierda burguesa en Latinoamérica que engañan a los pueblos diciendo que ese asistencialismo es una embrión del socialismo cuando se trata del capitalismo de siempre. Lo esencial a comprender es que esta estrategia, allá donde se ejerce, tiene como finalidad aminorar las «condiciones objetivas» que conduzcan a procesos revolucionarios proletarios; al tiempo que con la propaganda reducen las «condiciones subjetivas». Es decir, es un mecanismo destinado a prolongar artificialmente al capitalismo en crisis, no obstante a veces se desarrolla con objetivos meramente cosméticos, el ejemplo más oportuno son los «programas sociales» de las entidades empresariales monopólicas. El fascismo también ha utilizado de forma constante el populismo, sobre todo desde la oposición política –a veces sirviendo como trampolín al poder–. Lo ha hecho apoyándose en casos de corruptelas del gobierno burgués de turno –jurando que ellos acabarían con esa corrupción–, de humillaciones nacionales de la Patria por otras potencias –jurando restablecer ante el pueblo el «honor nacional»–, pretendiendo sentir repulsa por los «abusos de las clases altas» –clamando su fin– y queriéndose proclamar siempre como una «tercer vía» entre los «abusos de las clases altas» hacia el pueblo y el radicalismo y ateísmo del marxismo que quiere destruir a las clases altas como tal –hablamos de «clases altas» y no de clase explotadoras, siguiendo el hilo de que los fascistas no reconocen los análisis marxistas sobre la plusvalía y no ven explotación en el sistema capitalista–, elementos que desembocan en engañar a las masas trabajadoras, distraerlas y desviarlas de la revolución». (Equipo de B. N.; Terminológico, 2015)

miércoles, 21 de enero de 2015

La teoría y práctica de la revolución; Enver Hoxha, 1977

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«En la definición de la época actual y de la estrategia revolucionaria, los marxista-leninistas siempre han partido del análisis de las grandes contradicciones sociales que caracterizan dicha época. ¿Cuáles son estas contradicciones? Después del triunfo de la revolución socialista en Rusia, Lenin y Stalin se refirieron a cuatro de estas contradicciones:

–la contradicción entre dos sistemas opuestos –el socialista y el capitalista–;

–la contradicción entre el trabajo y el capital en los países capitalistas;

–la contradicción entre los pueblos y naciones oprimidas y el imperialismo;

–las contradicciones entre las potencias imperialistas.

Son estas contradicciones las que constituyen la base objetiva del desarrollo de los movimientos revolucionarios actuales, los que, en su totalidad, forman el gran proceso de la revolución mundial en nuestra época. Todo el actual desarrollo mundial confirma que, desde los tiempos de Lenin, estas, contradicciones, lejos de atenuarse y desaparecer, se han agudizado y son más evidentes que nunca. Por lo tanto el conocimiento y la aceptación de estas contradicciones constituyen la base para definir una estrategia revolucionaria acertada.

Por el contrario, negar y ocultar estas contradicciones, ignorar una u otra y deformar su verdadero contenido, como hacen los revisionistas y los oportunistas de toda especie, causa confusión y desorientación en el movimiento revolucionario y constituye la base para estructurar y predicar una estrategia y unas tácticas erróneas, pseudorevolucionarias». (Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución, 1977) 


Introducción de Bitácora de Nicaragüense

El siguiente artículo publicado en el periódico albanés «Zëri i Popullit» el 7 de julio de 1977. Fue un artículo de Enver Hoxha que se publicó de modo anónimo, así lo reflejan a posteriori algunas publicaciones albanesas. En la publicación de esta obra clásica de los marxista-leninistas albaneses contra las teorizaciones de todos los revisionistas y en especial de los revisionistas chinos, tenemos que hacer un inciso y detenernos en tres cuestiones: (1) El contexto de la publicación, la repercusión del artículo; (2) que era la teoría de los tres mundos desde una óptica marxista-leninista y (3) como se expone en el artículo y en qué orden y forma esta teoría y otras. Comencemos:

(1) Esta era el contexto y la intención de su autor para su publicación:

La publicación de esta obra coincide con un periodo en que los marxistas-leninistas albaneses estaban extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Enver Hoxha había precedido esta obra con otros documentos: el «Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1971 –donde se atacaba la visión china sobre el imperialismo estadounidense–; el «Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 –donde se oponían a la visión china de la teoría de los «tres mundos» y la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses–. Pese a la poca información que los albaneses podían obtener sobre la situación interna china –ya que los revisionistas chinos tenían su mejor baza en el desconocimiento para el resto de marxista-leninistas de sus congresos, documentos, obras de sus figuras y demás–, existen varias críticas de los albaneses no sólo a las posturas chinas en el ámbito internacional, sino también de cara al ámbito interno de China. Muestra de ello es que en los años 60 a la llamada «Revolución Cultural» china, se le dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china», del Tomo IV de sus Obras Escogidas; esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos. Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de obras de Mao Zedong, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo. Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 donde tiene un capítulo entero para exponer al teoría de los «tres mundos». Por otro lado la obra: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977 expondría toda la evolución de la política interna y externa china, incluida también la teoría de los «tres mundos». Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años.

Enver Hoxha diría el mismo día de la publicación del artículo: «La teoría y la práctica de la revolución»:

«Creo que nuestro artículo «La teoría y la práctica de la revolución», que ha aparecido hoy en el periódico «Zëri i Popullit», producirá un gran impacto entre los marxista-leninistas del extranjero, pero también entre los pensadores burgueses progresistas, mientras que, sin lugar a dudas, los chinos y sus apéndices, contra los cuales, de hecho, está dirigido el artículo, se enfurecerán. Era necesario, incluso muy necesario e indispensable, que preparásemos y publicásemos este artículo, porque los revisionistas chinos estaban forzando la dosis, estaban intensificando su lucha contra el marxismo-leninismo y en particular contra el Partido del Trabajo de Albania. Como ya he dicho otras veces, esta lucha es llevada a cabo con disimulo, de manera astuta, hipócrita y no está en absoluto basada en los principios. Los chinos no se han tomado la más mínima molestia para defender sus tesis, porque de hecho sus nefastas tesis sobre la revolución son indefendibles, debido a que la división del mundo en tres y el encuadramiento de China en el «tercer mundo» no es más que una tentativa de estrangular la revolución proletaria y someter al proletariado al yugo de la burguesía capitalista de los países industrializados y del imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; Un artículo que desenmascara una gran intriga a costa de los pueblos; Reflexiones sobre China, Tomo II, 7 de julio de 1977)

Los objetivos de los revisionistas al usar y deformar las consignas revolucionarias clásicas de los marxista-leninistas


«El mal, el peligro es que los revisionistas modernos, estén o no en el poder, continúan utilizando consignas que son la esencia de nuestra doctrina como guía para la acción, pero despojando en su gestión toda su fuerza y organización. No contentos de aplicar en la práctica lo contrario de estas fórmulas, las tuercen y las manipulan de un modo diabólico y tortuoso. El fin de los revisionistas modernos es, preservando ciertas fórmulas, deformar la doctrina marxista-leninista en conjunto, a la vez que se edifican toda una serie de otras nuevas teorías antimarxistas para corromper al proletariado de un país o al proletariado mundial para poder así prolongar la existencia de la burguesía capitalista, para alejar, por no poder totalmente eliminar, la revolución proletaria en un país particular o en varios países simultáneamente dónde las condiciones maduraron para este fin
». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Anotación de Bitácora de un Nicaragüense:

Desafortunadamente en las Obras Escogidas
de Enver Hoxha no viene al completo el Informe VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, del 1 de noviembre de 1976, precisamente esta cita corresponde al VIº capítulo llamado: «El movimiento marxista-leninista y la lucha contra el revisionismo moderno», pero se puede acceder al informe completo en francés AQUÍ.

domingo, 18 de enero de 2015

El Imperialismo y la Revolución; Enver Hoxha; 1978

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«Hoy, en todos los países capitalistas, los principales partidos burgueses y revisionistas tienen sus propios sindicatos. Ahora estos sindicatos actúan unitariamente y han establecido una estrecha colaboración para frenar el movimiento revolucionario del proletariado, para corromper política y moralmente a la clase obrera.

En Francia e Italia, por ejemplo, los sindicatos de los partidos revisionistas son grandes y poderosos. Pero ¿a qué se dedican? Tratan de mantener subyugado al proletariado, de adormecerlo y, cuando se subleva y se desata, llevado a la mesa de las conversaciones con la patronal y taparle la boca con alguna migaja muy insignificante procedente de las superganancias capitalistas. Y lo que le dan, vuelven a quitárselo a través del alza de los precios». (Enver Hoxha; El imperialismo y la Revolución, 1978)


Introducción del Equipo de B. N.

Esta vasta obra que ponemos en vuestras manos ha sido extraída del Tomo V de obras del albanés Enver Hoxha, nos hemos valido de la versión traducida al español de 1979. No obstante, debido a los grandes y constantes fallos de traducción y ortográficos nos hemos permitido reeditarla y corregirlos. Del mismo modo y como siempre hacemos, para facilitar la localización de las frases aquí citadas que aparecen a lo largo de la obra hemos señalando el documento exacto de procedencia de cada cita.

Esta obra ha tenido, y tiene, tal repercusión que –como las obras de los clásicos del marxismo-leninismo– es utilizada incluso entre los detractores del albanés. Obviamente cada oportunista usa la obra para sus fines. No causa ya extrañeza ver: (1) a revisionistas que recurren a la obra para explicar la naturaleza, fenómenos, y procesos capitalistas –aunque ellos mismos no apliquen por ejemplo las conclusiones ineludibles que Enver Hoxha expone para acabar con el sistema capitalista–; (2) a los revisionistas que reniegan de Mao Zedong –aunque aplican muchos de sus pensamientos– que extrae párrafos de «El imperialismo y la revolución» para reafirmar su rechazo al revisionismo chino –pero se olvidan de luchar contra otros revisionismos, algunos de los cuales incluso se desarrollaron bajo el «Pensamiento Mao Zedong»–; o sino (3) a los ya clásicos individuos eclécticos que se autoproclaman «marxista-leninistas» pero que siempre intentan conciliar a Enver Hoxha y a Mao Zedong, y que tratan a ambos como «grandes marxista-leninistas», a ellos siempre les veremos utilizar y hasta citar la obra «El imperialismo y la revolución» pero jamás los veremos respaldando los epítetos de Enver Hoxha que concluyen en que las teorizaciones y actividad de Mao Zedong son las de un revisionista.

Este trabajo parte inicialmente de viejos informes y anotaciones, de hecho muchas de las reflexiones de Enver Hoxha en este libro de 1978 pueden están en obras previas como se demuestra en la colección de 70 tomos de Obras Completas que van desde 1941 a 1979. Así mismo se añaden nuevas reflexiones, adrede de la publicación final de 1978, de acuerdo con los nuevos análisis que el autor iba obtenido y concluyendo, sobre todo lo relativo al revisionismo chino.

El contexto de presentación de esta obra hay que entenderlo, como una época en que el Partido del Trabajo de Albania y Enver Hoxha estaban luchando contra grandes especulaciones de la burguesía y sus agentes –reformistas socialdemócratas, anarquistas, revisionistas de todo tipo, etc.– sobre la esencia del capitalismo de los 70, y también sobre los métodos de superarlo. Se encontraban frente a teorías sobre : (1) la inevitabilidad de «transición al socialismo» de forma espontánea en la sociedad capitalista; (2) la exposición de que el capitalismo actual es diferente al de antaño, y puede desarrollarse sin crisis; (3) de que el desarrollo de la técnica y los avances científicos dan un cariz totalmente nuevo al capitalismo; (4) que el capitalismo puede planificarse, y suprimir sus defectos a través del capitalismo de Estado; (5) de que se ha encontrado en el capitalismo contemporáneo un capitalismo sin guerras, en unidad de todos los pueblos; (6) de que la monopolización de las empresas y las multinacionales, lejos de oprimir y explotar a los pueblos, supone su desarrollo; (7) que la «autogestión» es la panacea para los males del capitalismo y los «errores» del socialismo, que la autogestión titoista es ejemplo viviente de ello; (8) que el proletariado actual ha perdido su razón de ser en la nueva sociedad capitalista; (9) que bajo la nueva sociedad, el capitalismo le permite al obrero subsistir de forma acomodada, por lo que el socialismo pierde sentido; (10) que el avance técnico-científico ha parado el proceso de pauperización del proletariado; (11) que debido a que todos los países llegaran al socialismo por una vía u otra, no es necesario mantener un carácter de clase, en el ámbito cultural; (12) que todas las clases de la sociedad capitalista están interesadas en el socialismo; (13) que no existe relación entre la perpetuación del capitalismo y el pensamiento religioso de las masas trabajadoras, que la religión no actúa como su auxiliar, y que incluso la religión puede concebirse con el socialismo, etc.; (14) que el carácter del imperialismo estadounidense ha tornado a no agresivo, a conciliador, que sólo desea el status quo en el mundo; (15) que la Unión Soviética, no es un país revisionista y socialimperialista, sino que «pese a los errores», «pese a todo», sigue siendo un país socialista e internacionalista o su contrario, que es la única potencia imperialista de la que deben preocuparse los pueblos; (16) que es posible un reparto más equitativo, más «justo» entre los países bajo el nuevo contexto internacional capitalista, sobre todo apoyándose en teorías como el «no alineamiento». etc.

Así mismo, los marxista-leninistas eran testigos del auge de corrientes revisionistas que apoyaban muchas de estas viejas y nuevas tesis, como era el revisionismo eurocomunista, uno de los revisionismos más descaradamente anticomunistas que ha existido, esto precisamente correspondía al estado de putrefacción y corrupción ideológica de la burguesía, y más concretamente a las peleas y evolución de su centro neurálgico de agitación antimarxista: el revisionismo. El eurocomunismo también era el resultado lógico del descrédito paulatino sufrido por distintas ideologías que la burguesía había usado en el pasado para frenar el marxismo-leninismo, como eran el trotskismo, la socialdemocracia, el anarquismo, etc., esto no significaba que la burguesía internacional descartara promocionar estas ideas bajo la misma bandera u otra en un futuro. El eurocomunismo se presentaba pues, como continuador de toda esta herencia antimarxista, y como nueva rama revisionista amoldada a las necesidades de la burguesía y los nuevos tiempos, razón por la cual intentó crear un eurocomunismo es cada continente, pero como todas las demás, acabaría fracasando no llegando sus organizaciones a ver el nuevo siglo; en otros casos, aunque sus partidos renunciaron en los estatutos al eurocomunismo sus ideas se han mantenido entre gran parte de sus ex partidos. En cualquier caso y quiérase o no el revisionismo eurocomunista es objeto de recuperación por los revisionistas postmodernos, es así como se ha alzado bajo la bandera ecléctica del «socialismo del siglo XXI».

La publicación de esta obra coincide con un periodo en que los marxistas-leninistas albaneses estaban extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Enver Hoxha había precedido esta obra con otros documentos: el «Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1971 –donde se atacaba la visión china sobre el imperialismo estadounidense–; el «Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 –donde se oponían a la visión china de la teoría de los «tres mundos»–; y el artículo: «La teoría y práctica de la revolución» de 1977 –en el que criticaba la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses–. Pese a la poca información que los albaneses podían obtener sobre la situación interna china –ya que los revisionistas chinos tenían su mejor baza en el desconocimiento para el resto de marxista-leninistas de sus congresos, documentos, obras de sus figuras, etc.–, existen varias críticas de los albaneses no sólo a las posturas chinas en el ámbito internacional, sino también de cara al ámbito interno de China. Muestra de ello es que en los años 60 a la llamada «Revolución Cultural» china, se le dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china», del Tomo IV de sus Obras Escogidas; esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos. Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de obras de Mao Zedong, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo. Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977. Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años.

«El Imperialismo y la revolución» se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera parte podríamos decir que sirve como repaso y confirmación, una vez más, de las tesis marxista-leninistas sobre el capitalismo y su carácter. La segunda parte, sirve como exposición definitiva del revisionismo chino o «Pensamiento Mao Zedong», como variante de ideología revisionista y su rol histórico en China y el mundo.

Ahondemos un poco más en el contenido de la obra:

En la primera parte de la obra y en su primer capítulo se analiza la estrategia global de los diferentes imperialismos y revisionismos como ejercicio didáctico que a la vez servía de advertencia para las masas de entonces. En el segundo capítulo se analiza el capitalismo contemporáneo de finales de los años 70 desechando tanto viejas como nuevas teorías sobre el nuevo carácter «provechoso» que tomó el capitalismo en dicha década, de igual forma en este segundo capítulo tenemos un repaso a la concepción leninista de imperialismo demostrando la actual validez de dicha exposición. En el último capítulo de esta primera parte contamos con un repaso generalizado de varios temas de importancia; desde las etapas de la revolución, sus fuerzas motrices, y las alianzas a establecer en cada etapa, la estrategia y táctica a trazar en cada caso, el internacionalismo proletario, e incluso el papel y rol de la propaganda o la juventud.

Se observará que China es el tema central de la segunda parte de la obra; así el primer capítulo es una extensa crítica que desmonta el innegable carácter antimarxista de la infame «teoría de los tres mundos». Hilando absolutamente todas las consecuencias directas y atando cabos sobre la geopolítica china, en el segundo capítulo tenemos la predicción científica del papel y métodos de China en su camino hacia la lucha por la hegemonía mundial. Como tercer capítulo tenemos un repaso a toda la actividad histórica del maoísmo y su puesta al desnudo de muchos –que como advierte el autor no todas– de sus pensamientos y actuaciones, concluyendo con toda justeza que Mao Zedong no es sino un clásico del revisionismo, y explicando las dificultades que el Partido del Trabajo de Albania se ha encontrado para poder concluir tan justa resolución.

Como epílogo final veremos un cuarto y último capítulo arengando simplemente a estudiar, entender, y conservar los principios del marxismo-leninismo. Como diría Enver Hoxha, nosotros a diferencia de Marx, Engels, Lenin o Stalin, tenemos la suerte de contar con la experiencia histórica de varios Estados socialistas, lo que nos ha otorgado una rica gama de experiencias a estudiar que enriquecen nuestra doctrina, y que deben hacer más fácil realizar la revolución y llevarla a cabo de forma adecuada para construir finalmente la sociedad comunista, en tanto:

«Ahora, el proletariado dispone de un gran tesoro, la teoría marxista-leninista. Debe estudiarlo y aplicarlo con espíritu consecutivo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, el 1 de noviembre de 1976)

¡Que esta obra por tanto nos sirva para estudiar y comprender la importancia de dicho «tesoro»!

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de Enver Hoxha AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el Equipo de B. N. en el apartado BIBLIOTECA.

Otros documentos de interés

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