«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 24 de octubre de 2014

La vejez de las teorías de unidad y paz entre clases antagónicas del «socialismo del siglo XXI»


«Se acude a la unidad como la quinta esencia del proceso, citemos un ejemplo de este esperpento del que hablamos:

«La victoria de Chávez, que es la de la mayoría, nuestra victoria le conviene a los dueños de las grandes empresas privadas, a la gran burguesía». (...) La clase media alta debería votar por Chávez porque somos garantía de tranquilidad familiar». (Hugo Chávez; Declaraciones, 7 de octubre del 2012)

Este supuesto «descubrimiento» se llega a declarar como una superación del marxismo-leninismo, y se niega las experiencias históricas del socialismo científico:

«El socialismo bolivariano nosotros tenemos que construirlo en el marco de la constitución bolivariana, nosotros no tenemos previsto la eliminación de la propiedad privada, ni la grande ni la pequeña. (...) El socialismo del siglo XXI es la democracia, nosotros no estamos hablando de la dictadura del proletariado, eso fue hace 100 años y miren en lo que terminó la Unión Soviética, ahí no hubo socialismo ni hubo nada». (Hugo Chávez; Entrevista realizada al candidato Hugo Chávez por los periodistas Vanessa Davies, Vanessa Sánchez y Ernesto Villegas, 4 de octubre del 2012)

Sólo un iluso, un antimarxista como Mao Zedong, o estos ideólogos neo-revisionistas, podrían plantear un Estado socialista en alianza con la burguesía nacional:

«¿El poder político puede ser compartido en pie de igualdad por «varias clases revolucionarias», si una de estas clases tiene en poder los medios de producción y de reproducción de su existencia cuando estos medios les faltan a las clases que producen la riqueza, la clase obrera y el campesinado trabajador en este caso? Los marxistas sólo pueden responder a esta pregunta negativamente». (Vicent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007) 

Vicent Gouysse declararía algo bastante obvio sobre la sociedad revisionista-burguesa china, que es igualmente aplicable hoy para las sociedades revisionistas-burguesas del «socialismo del siglo XXI»:

«La concepción marxista de la sociedad humana nos enseña que la base económica material de la sociedad determina la superestructura ideológica, jurídica y política. No se puede apartar del ejercicio de poder político por mucho tiempo a una clase social que tiene el poder económico y desempeña un rol social mayor». (Vicent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Este discurso de proponer un Estado en el que exista la unión de las masas trabajadoras con la burguesía nacional, y de respeto a la constitución burguesa que legitima la propiedad privada y por tanto la explotación burguesa, no presenta ninguna doctrina política nueva, es el nuevo reformismo adaptado a nuestro tiempo. Lo único que «descubre» al partido estas tesis es la posibilidad de que extrañamente aniden revolucionarios y contrarrevolucionarios, explotadores y explotados en un mismo entorno, tanto en el Estado como en el partido, y de lo único real que persuade entre los revolucionarios del partido es el hecho de que este partido jamás les llevará al socialismo sino a un esquema social prostituido en donde prima la paz entre clases antagónicas: ellos creen que pueden permitir que en su sociedad convivan todas las clases sociales y llamarla socialista, aunque siga existiendo explotadores y explotados y sus contradicciones, aunque siga existiendo la perpetuación de la propiedad privada y continúe la alianza de estos partidos reformistas con las clases explotadoras. Resulta obvio que este  esquema de sociedad no es el socialismo que teorizaron Marx y Engels y pusieron en práctica Lenin y Stalin. Como venimos insistiendo, esto supone una evidencia clara de negación de la lucha de clases, entre explotadores y explotados intentando conciliar a los dos bandos antagónicos:

«Entre otras cuestiones, en las posiciones sobre el significado y la aplicación de la teoría de la lucha de clases se distinguen los marxistas-leninistas de los revisionistas. Los marxistas-leninistas consideran la lucha de clases como la principal fuerza motriz en la sociedad de clases y libran a través de métodos radicalmente revolucionarios bajo la base del carácter irreconciliable de esta lucha, una pugna contra los enemigos de clase, su política e ideología. Los revisionistas a diferencia de ellos, siguen la política de conciliación con los enemigos de clase internos y externos, una política de extinción de lucha de clases, no sólo en los casos en los que la niegan abiertamente, sino también en los casos en que aceptan esta lucha con palabras, formalmente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria del Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 1977)». (Equipo de Bitácora de un NicaragüenseEl revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013 [reedición de 2014]) 

jueves, 23 de octubre de 2014

¿Por qué tanto escepticismo de Stalin sobre el revisionista Mao Zedong?


«Incluso para estos ideólogos burgueses, se dieron cuenta «de las reservas de Stalin sobre la revolución China». Algo que coincide con la propia impresión de Mao Zedong de 1956:

«Al triunfo de la guerra [Stalin], tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre nosotros». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones: Obras escogidas, Tomo V, 25 de abril de 1956)

¿Por qué tanto escepticismo? [1] En primer lugar, es esencial recordar que en 1927 Stalin denomina de desviación dañina en el movimiento revolucionario chino al:

«Liquidacionismo de derecha que ignora los objetivos de clase independiente del proletariado chino que lleva a la fusión con el amorfo movimiento nacional democrático general». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El marxismo y la cuestión nacional y colonial, 1934)

Esta desviación fue, como hemos mostrado, la línea general de la «nueva democracia». Debemos de recordar también las luchas de Iósif Stalin contra Nikolái Bujarin, quién también abogó en su momento por la «integración de los elementos burgueses en el socialismo»:

«Stalin: Bujarin no dice «un cuerpo extraño», sino «hasta cierto punto, un cuerpo extraño». Es decir, que los kulaks y los concesionarios son, «hasta cierto punto», un cuerpo extraño dentro del sistema del socialismo. Pero el error de Bujarin consiste, precisamente, en esto, en creer que los kulaks y los concesionarios se integran en el socialismo a pesar de ser, «hasta cierto punto», un cuerpo extraño. He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con él Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastoca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Para Iósif Stalin, el concepto de la «integración de elementos burgueses en el socialismo», era la antítesis de la lucha de clases, ¿y qué marxista se atreve a reclamar lo contrario? Stalin llegó a la conclusión:

«Pero si los capitalistas de la ciudad y del campo, si el kulak y el concesionario se van integrando en el socialismo, ¿para qué falta hace la dictadura del proletariado?; y si hace falta, ¿para aplastar a qué clase?». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Esta es precisamente toda la línea general que constituye la base del maoísmo, es la esencia que hace a Mao Zedong un revisionista y a la revolución china de 1949, una revolución democrático-burguesa anticolonial y antifeudal. Ver allí «socialismo», es no haber comprendido nada de marxismo, es descender al nivel de nacionalismo burgués y al nivel del bujarinismo, es mitificar al proletariado y en primer lugar el proletariado chino. En cuanto a qué clase reprime y qué clase es reprimida desde 1949 en China, la respuesta debería ser obvia para cualquier marxista: sólo la clase que tiene los medios de producción detenta realmente el poder económico y político. ¿El Estado chino de «nueva democracia» podía ser otra cosa que una dictadura de la burguesía nacional sobre el proletariado chino?». (Vincent Gouysse; El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

Anotaciones de Bitácora de un Nicaragüense:

[1] Si se quiere obtener más información sobre la desconfianza de Stalin sobre Mao Zedong, recomendamos leer la obra de este blog: 
«Desmontando mitos: Mao Zedong ese liberal pro estadounidense e ídolo de Earl Browder» de 2014.



Mao Zedong y su juego de trilero para justificar la posibilidad del tránsito pacífico al socialismo

Nikita Jruschov y Mao Zedong durante 1956

«Entonces, como se ve claramente ahí está la base idealista y antimarxista de Mao Zedong, que si bien no niega la influencia de la economía en las ideas, o de las ideas en la economía –cosa que cualquier burgués materialista puede hacer– no acepta sin embargo, como un marxista si haría, considerar la base económica como el primer fundamento y núcleo, y las ideas como el segundo, derivada de ésta. En efecto, para Mao Zedong, tratando las relaciones del mundo material al pensamiento, la cultura:

«Es el reflejo de la política y la economía de una sociedad determinada y, a su vez, influye y actúa en gran medida sobre éstas; la economía es la base, y la política, la expresión concentrada de la economía». (Mao Zedong; Sobre la nueva democracia: Obras escogidas, Tomo II, 1940)

Igual que cualquier demócrata burgués Mao Zedong por tanto, persiste en poner en el mismo nivel la base económica material de una sociedad, con su superestructura jurídica, política, y cultural, lo que le lleva a definir las formas de Estado no sobre la base de las necesidades económicas de la sociedad –las relaciones de producción– sino de «la naturaleza de clase del poder político», lo que luego para sus sofismas le permitirá considerar la transformación de las relaciones de producción a través de medidas ideológicas «reeducacionales», a fin de transformar pacíficamente las relaciones de producción en socialistas [Mao Zedong a la muerte de Iósif Stalin, se atrevería a proclamar su programa del tránsito «pacífico», «no antagónico» y «reeducacional» abiertamente: «Nuestro método para llevar a cabo la revolución socialista es el método pacífico. En el pasado, mucha gente, tanto dentro como fuera del partido comunista, expresaban dudas acerca de este método. (...) Dadas las condiciones que prevalecen en nuestro país, es posible usar métodos pacíficos –estos son, el método de persuasión y educación– no sólo en lograr la transformación del sistema de propiedad individual en propiedad colectiva socialista, sino también en lograr la transformación del sistema capitalista al sistema socialista». (Mao Zedong; Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (Extractos), 25 de enero, 1956) Hoy en día, este tipo de citas bujarinistas-titoistas de Mao Zedong han sido ocultadas a propósito por los seguidores y fanáticos del revisionismo chino, ya que darse a conocer estas citas, se acabaría rápido con el mito del «Gran Presidente» Mao Zedong – Anotación de B. N.]». (Vincent Gouysse; El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

lunes, 20 de octubre de 2014

El silencio sobre el papel de la industria pesada y las forzadas comparativas con la NEP

«Los ideólogos del «socialismo del siglo XXI» no han entendido, o no han querido entender, que sin socialismo en lo económico no hay independencia económica, y que esa independencia se conquista mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, que dichas fuerzas productivas en el campo y la cuidad no pueden ser impulsadas a través de las buenas cosechas del campo ni de la producción de bienes de consumo de la industria ligera, sino a partir de la industria pesada, ya que es la industria encargada de «producir más máquinas» –medios de producción– dicho vulgarmente». (Equipo de B. N.; El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)


El silencio sobre el papel de la industria pesada es un rasgo de la economía revisionista del «socialismo del siglo XXI» que merece especial atención. Considerando que a lo largo de la historia los revisionistas siempre han tratado de disipar el papel de la industria pesada, la cual es pilar en la construcción del socialismo, con diferentes objetivos, unas veces rentabilidad en el plano interior, otras las proponían como métodos de sometimiento económico. Históricamente los diferentes revisionismos han salido con diferentes teorías para negar tal axioma, los revisionistas soviéticos, y su cohorte de líderes nacionalistas-jruschovistas en los países revisionistas donde dominaba el revisionismo soviético, apoyaron la teoría de superar los «errores de Stalin» que hacían «demasiado énfasis» en la industria pesada y «descuidaba el crecimiento de la industria ligera y la agricultura», todas las reformas económicas sucesivas que además implementaban la rentabilidad a través de la ley del valor, de una forma u otra iban dirigidas en este sentido, a negar la industria pesada y su rol. Este ajuste de inversión, sería calificado de gran avance en la teoría marxista-leninista de Jruschov durante los sesenta. Por supuesto, aplicar esta teoría tendría diferentes consecuencias para la Unión Soviética, que ya tenía un gran tejido industrial, que para los países en plena industrialización.

Lo importante a resaltar no solo es la influencia del jruschovismo en la negación de la industria pesada, sino que en esta teoría revisionista soviética de ajustar las inversiones a la industria pesada hacia otras ramas, iba a su vez relacionada con la «recomendación» al resto de países con relaciones económicas con la Unión Soviética, a adaptarse a una economía similar que desarrollara más énfasis en la industria ligera y la agricultura, como se estaba haciendo en la propia Unión Soviética revisionista, pero las propuestas de los revisionistas soviéticos no iban sólo en el marco de acoplamiento de esta teoría económica capitalista en los partidos y países comunistas, sino que, conocedores de la no completa industrialización en los países socialistas ahora dominados por jruschovistas, el hecho de copiar tales teorías suponía esquilmar la soberanía de estos países y alimentar una dependencia de estos países para con la Unión Soviética en un marco dónde los revisionistas soviéticos fueran los productores de medios de producción –como realiza la industria pesada– y el resto de países revisionistas dedicándose a una industria ligera y una agricultura ni siquiera diversificada, sino de productos locales, una especialización que a la burguesía imperialista le ha encantado siempre, unos planes neocolonialistas propuestos y aplicados por los revisionistas soviéticos que se harían famosos en la teoría burguesa e imperialista de la «división socialista internacional del trabajo»: El ejemplo más conocido obviamente es la Cuba de Fidel Castro, pero no fue el único país en someterse a esas directrices revisionistas.

Esto escribiría Enver Hoxha sobre los planes imperialistas de la Unión Soviética de Jruschov sobre la pequeña Albania:

«Nikita Jruschov: Así, pues, en lo que atañe a las cuestiones económicas debemos calcular con lápiz tanto nosotros como ustedes y, si en su país existen provechosas fuentes de petróleo, bien, les otorgaremos créditos. Pero aun haciendo las cuentas de esta manera, resulta más ventajoso que les suministremos petróleo del nuestro. En todo hay que ver la rentabilidad –prosiguió Jruschov–. Tomemos la industria. Comparto su opinión de que Albania debe tener propia industria. Pero ¿qué tipo de industria? Estimo que en su país debe desarrollarse la industria alimenticia [industria ligera – Anotación de B. N.], por ejemplo de las conserva, de elaboración de pescado, frutas, leche, aceite, etc. Ustedes quieren desarrollar la industria pesada. Esto hay que verlo bien. (…) Por lo que respecta a la industria de tratamiento de los minerales, a la producción de metales, estas ramas para ustedes no resultan rentables. Nosotros tenemos metales y podemos darles cuanto quieran. Con un día de nuestra producción, podemos satisfacer todas sus necesidades del año. Lo mismo dijo refiriéndose a la agricultura. Su país –prosiguió– debe desarrollar los cultivos que crecen mejor y que son más ventajosos». (Enver Hoxha; Los jruschovistas –memorias–, 1980)

Visto lo ocurrido en otros países que sí se quedaron en la órbita del revisionismo soviético, está claro que de haber rechazado la industrialización socialista en Albania, con la industria pesada como pivote, hubiera supuesto la sumisión económica, política, y cultural bajo la teoría antimarxista de la «división internacional del trabajo socialista»:

«En última instancia, su objetivo es convertir a estos países en provincias de su imperio socialimperialista o en dominios económicos. Para ello utilizan tanto los dictados como la demagogia, viene con lemas tales como la división internacional del trabajo, la especialización, la cooperación y la concentración de la producción, la eficacia y la rentabilidad de la producción a escala internacional». (Kiço Kapetani y Veniamin Toçi; El COMECON revisionista: un instrumento al servicio del socialimperialismo soviético, 1974)

El revisionismo chino de la mano de Mao Zedong, empezaría, como era normal esperar, en los cincuenta, por aceptar esta teoría jruschovista para agradar a Nikita Jruschov, pero el revisionismo chino usaría esta «rectificación en las inversiones» propuesta por los soviéticos en la industria pesada, para acabar vociferando su propia teoría de que en su caso «el campo era la base de la economía» [1], y que las inversiones en industria pesada y ligera iban siempre en segundo orden, comparadas con las del campo, así se reflejó en el «Manual de economía de Shanghái» de 1974: 

«Los autores declaran abiertamente que la agricultura es la base de la economía nacional: «En la organización del desarrollo de la economía nacional, el país socialista debe aplicar conscientemente las leyes objetivas de la agricultura como base de la economía nacional». (Manual de economía de Shanghái, 1974) Esta declaración va mucho más allá de la comprensión sobre la agricultura en un país con una abrumadora mayoría de campesinos, donde la agricultura tiene que jugar un papel muy importante por la razón evidente de que hay una desproporción económica clara al comienzo del desarrollo económico del país. No es eso, estamos tratando aquí con una nueva comprensión de la dirección del desarrollo de la economía de transición en un país relativamente atrasado como China. Cuando los autores apelan al principio de la agricultura como base de la economía nacional, dan a entender que la agricultura debe ser una prioridad en la economía nacional: «Dado que la agricultura es la base de la economía nacional, es necesario tratar el desarrollo de la agricultura como una prioridad de la economía nacional. Sólo cuando la agricultura se desarrolla como la base de la economía nacional puede iluminar la industria, la industria pesada, y otras empresas económicas, culturales y educativas se podrán desarrollar así mismo». (Manual de economía de Shanghái, 1974) En este punto, no hay una aparente lógica, sino que se utiliza profundamente un argumento antimarxista». (Rafael Martínez; Sobre el manual de economía política de Shanghái, 2006)

¡Por supuesto, esto era calificado también de genialidad del revisionista Mao Zedong que enriquecía el marxismo!:

«En su discurso: «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo» pronunciado en 1957, el presidente Mao Zedong afirmó: «La industria pesada es el núcleo de la construcción económica de China. Al mismo tiempo, se debe prestar plena atención al desarrollo de la agricultura y la industria ligera». Más tarde, explicando la teoría que la agricultura es la fundación de la economía nacional, el presidente Mao Zedong lo resumió en estas palabras: «Tomar la agricultura como la base de la economía y la industria como el factor principal». Que constituye el principio general para el desarrollo de la economía nacional. Él indicó que se debe dar el primer lugar al desarrollo de agricultura. Estas instrucciones del presidente Mao son en profundidad dialécticas; ellas revelan las leyes objetivas que gobiernan el crecimiento de economía socialista en China y son un desarrollo de la economía política del marxismo». (Pekín Informa; Vol 15, Nº 34, 25 de agosto de 1972)

domingo, 19 de octubre de 2014

El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués?; Vincent Gouysse, 2007

«Si Mao Zedong se hubiera esforzado por entender a Karl Marx en vez de intentar enriquecer –léase deformar– su doctrina, le hubiera parecido evidente que en cualquier sociedad el poder pertenece a la clase que posee los medios de producción. Entendiendo esto se hubiera evitado formular una teoría utópica y reaccionaria, que coloca en pie de igualdad a explotados y explotadores, clamando lo mucho que estos últimos estaban «oprimidos» por el capital extranjero, para enmascarar el carácter anticolonial nacionalista-burgués de la «nueva democracia».

Tratando con su «nueva democracia» con pura sofistería, Mao Zedong en ningún momento plantea de forma clara y concreta la pregunta de todo marxista de: ¿democracia para qué clase? ¡Desde luego al respecto, cualquier marxista tiene derecho a preguntar precisamente cual será el lugar de la clase obrera y el campesinado en la «nueva democracia» cuando la burguesía nacional sigue manteniendo su poder económico! (…)

Mao Zedong intentó aislar la esfera de la economía de la esfera de la política, lo que es antimarxista. ¿El poder político puede ser compartido en pie de igualdad por «varias clases revolucionarias», si una de estas clases tiene en poder los medios de producción y de reproducción de su existencia cuando estos medios les faltan a las clases que producen la riqueza, la clase obrera y el campesinado trabajador en este caso? Los marxistas sólo pueden responder a esta pregunta negativamente». (Vincent Gouysse; «El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués»; 2007)


Introducción del «Equipo de B. N.»

El siguiente documento es un capítulo del amplio libro del francés Vincent Gouysse: «Imperialismo y antiimperialismo» de 2007. El mismo capítulo hay que entenderlo en el contexto del propio libro, pero aún no habiendo leído los capítulos previos y posteriores, el lector puede entender perfectamente el contenido del mismo. Dentro de la obra de Vincent Gouysse, este capítulo sirve como nexo para explicar en otro después la actual situación del imperialismo chino en el siglo XX, por lo tanto, pese a que el capítulo consta de unas cincuenta páginas aproximadamente, no cubre todo el periodo del revisionismo chino, ni hace demasiado énfasis en ninguna etapa en particular; en sus líneas se intenta refrescar la memoria al lector al respecto de los acontecimientos más reseñables ocurridos en China a principios del siglo XX hasta nuestros días, y entender la posición del revisionismo chino en cada uno de ellos. Esa profundidad en cada tema, es algo que seguramente el lector echará de menos, pero en ese caso, recordamos que existen otras obras del autor que analizan más detenidamente otros puntos muy interesantes como pueden ser la relaciones del revisionismo chino con el revisionismo yugoslavo o el revisionismo soviético. Nos referimos a la obra: «Comprender las divergencias sino-albanesas» de 2004, en el que se cubre un campo mayor en cuanto a la época del revisionismo chino bajo mandato de Mao Zedong.

El autor intenta explicarnos que el llamado «Pensamiento Mao Zedong», «vía china al socialismo», «socialismo de características chinas», no es sino unos eslóganes tras los cuales se esconden un pensamiento teórico y una práctica activa nacionalista-burguesa. Con ello se verá las excesivas similitudes entre las limitaciones del nacionalista Sun Yat-sen con el pseudomarxista y nacionalista Mao Zedong. Se observará que pese al disfraz de marxista, Mao Zedong no deja una y otra vez de mostrar la distorsión que lleva a cabo sobre el concepto de Estado, sobre el concepto marxista de democracia, veremos cómo confunde como parte del pueblo a la burguesía nacional, como recupera la teoría menchevique-trotskista de las fuerzas productivas de los representantes de la II Internacional, y como bajo esta teoría intenta colocar una «muralla china» entre la etapa antifascista, antifeudal, anticolonial y la etapa socialista, pronosticando que la primera etapa «duraría décadas», veremos también como recupera teorías kautskistas y browderistas, a través de las cuales abogará porque en esta «larga primera etapa», llamada de «nueva democracia», China desarrolle la propiedad privada y se alié con la burguesía nacional de modo ad infinitum.

Más tarde se empezarían a oficializar teorías económicas descentralizadoras y negacionistas de la industria pesada, también tesis sobre que el capitalismo de Estado de las empresas mixtas es una propiedad de tipo socialista, y se empezaría a hablar de la posibilidad del «tránsito pacífico» al «socialismo» en alianza con la burguesía nacional, ya que según los revisionistas chinos en su país ésta era una «contradicción no antagónica». El autor usará la experiencia de la revolución albanesa de 1944 y de los marxista-leninistas albaneses para comparar y demostrar que los revisionistas chinos: cuando aludían a las «condiciones específicas» para justificar su política liberal y revisionista, estas no eran unas condiciones específicas locales de mayor dificultad que la de los marxista-leninistas albaneses.

Hay ciertas cuestiones que salen durante el documento y que el autor nos resuelve:

¿Qué relaciones hay entre las teorías de Nikolái Bujarin o Tito criticadas por Iósif Stalin en los años 20 y 40 y las teorías de Mao Zedong sobre la «integración» de la burguesía nacional en el «socialismo»? ¿En qué se diferencian las pseudonacionalizaciones de los chinos que dejaban intacto el poder económico de la burguesía a las nacionalizaciones de los albaneses que eliminaban a la burguesía como clase social? ¿Cuál era la composición social del Partido Comunista de China? ¿Cómo reaccionaron chinos y albaneses ante las críticas a Stalin en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética? ¿Por qué los revisionistas modernos de otros países como Maurce Thorez o Palmiro Togliatti o los propios revisionistas soviéticos alababan tanto a los revisionistas chinos en 1956? ¿De qué tipo eran el carácter de las contradicciones entre la Unión Soviética capitalista-revisionista y el resto de países revisionistas como China, Rumanía, Corea del Norte, etc., Y si son suficientes para calificar a estos últimos de antiimperialistas? ¿Cómo se concebía la planificación económica en la China revisionista-capitalista y en la Albania socialista y la Unión Soviética socialista? ¿Cómo influiría en China la negación de Mao Zedong del rol de la industria pesada en la construcción del socialismo en la ciudad y el campo, y como influiría la adhesión a este axioma marxista-leninista en Albania con Enver Hoxha al frente? ¿Tenían algún sentido los eslóganes aparentemente marxistas de Mao Zedong durante los años 40 y 5o, los tenían después los de Lin Piao en los 60, o Deng Xiaoping en los 70 sobre la lucha de clases contra la burguesía y el capitalismo? ¿Qué significado tenían para los marxista-leninistas las nuevas teorías de los revisionistas chinos que hablaban de que en su país existía el socialismo pero reconocían en China la existencia de la burguesía nacional como clase social? ¿En cuanto a las diferencias salariales la China revisionista-capitalista estaba más cerca de Albania Socialista o de la Unión Soviética revisionista-capitalista? ¿Cómo influiría la no creación de una industria pesada en China en la apertura a gran escala al capital extranjero a finales de los 70? ¿Había Mao Zedong ideado esta fórmula de industrialización? ¿Acaso alguna vez en China el Partido Comunista de China avanzó más allá de eliminar a la burguesía compradora y a los terratenientes, de la revolución liberal y del régimen burgués? ¿Cómo influiría la entrada de ayuda externa para el desarrollo de la burguesía nacional china; ayudó o entorpeció su crecimiento y ambiciones imperialistas? ¿Cómo influiría el florecer de la burguesía nacional china y sus pretensiones imperialistas en las relaciones con la Albania socialista? ¿Qué significaron los sucesos de 1989 en China desde el punto de vista marxista-leninista?

Todas estas preguntas serán debidamente contestadas en el transcurso de la lectura.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de Vincent Gouysse AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el «Equipo de B. N.» en el apartado BIBLIOTECA.

Otros documentos de interés

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