«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 18 de abril de 2014

Mensaje para los que apelan a la confianza acrítica de la militancia en el liderazgo, repetidores de viejas desviaciones


«La aguda crítica y la autocrítica no causarán daño al partido. Lo fortalece ideológicamente. La ocultación de los errores sí es lo que puede debilitar al partido. Por otra parte, la defensa a ultranza de las posiciones equivocadas crea un grave peligro que, si no se toman medidas, puede dar lugar a una crisis aguda que causa enorme e irreparable daño no sólo al partido, sino a todo el país. (…) Nuestro partido tiene a sus líderes en alta estima, aprecia su contribución al trabajo y la lucha del partido y tiene confianza en ellos. Sin embargo, los considera sólo como ejecutores de la idea que guía el partido y la clase obrera. El partido pone la lealtad a la idea de la revolución y de la vigilancia hacia cualquier intento de contrabando de influencias ajenas nacionales o extranjeras, lo que es algo superior al apego personal a personas del partido. Ahí radica la fuerza de nuestro partido, que basará su trabajo no en el principio de líder, sino, sobre todo, de los esfuerzos colectivos de la población activa y todos los miembros». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

¿Acaso el fascismo español falangista era realmente una tercera vía entre capitalismo y comunismo?

Nos sorprende el poco interés de los marxista-leninistas en tomar el estudio tanto de las obras del marxista-leninista español José Díaz, como de su figura antagónica de entonces, el falangista José Antonio Primo de Rivera.

Una de las armas favoritas históricas del fascismo español –y de todo fascismo– ha sido la de establecerse y proclamarse como una «tercera vía» entre el marxismo y el liberalismo, entre comunismo y capitalismo, entre clase obrera y burguesía, pretendiendo ser mediador entre el primero y segundo, o como superador de ambos. Al hablar del régimen a establecer, José Antonio decía que sería:

«Implacablemente anticapitalista, implacablemente anticomunista». (José Antonio Primo de Rivera; Discurso sobre la Revolución Española. Cine Madrid, de Madrid, 1935)

Otro ejemplo de su pretendida «neutralidad» es la cuestión del Estado, algo fundamental para el marxismo:

«Nosotros queremos que el Estado sea siempre instrumento al servicio de un destino histórico, al servicio de una misión histórica de unidad: encontramos que el Estado se porta bien si cree en ese total destino histórico, si considera al pueblo como una integridad de aspiraciones, y por eso nosotros no somos partidarios ni de la dictadura de izquierdas ni de la de derechas, ni siquiera de las derechas y las izquierdas, porque entendemos que un pueblo es eso: una integridad de destino, de esfuerzo, de sacrificio y de lucha, que ha de mirarse entera y que entera avanza en la historia y entera ha de servirse». (José Antonio Primo de Rivera; parlamento. «Concepto de Estado», 1933)

En este punto cabe observar y resaltar que en este discurso hay un implícito pretendido fin de las ideologías, exactamente el mismo discurso recuperado por el neoliberalismo a efectos de perpetuar artificialmente la explotación capitalista y los modos de producción. Un discurso que ha hecho suyo la socialdemocracia así como los revisionistas y neorevisionistas modernos y postmodernos.

¿Pero era esto cierto? Los marxista-leninistas sabemos al analizar científicamente la sociedad, que no es posible en cuestiones –además cardinales como la administración del Estado, las tesis económicas o la cultura partir de una ideología «neutral» o «tercera vía». Como dijo Lenin:

«No hay término medio pues la humanidad no ha elaborado ninguna «tercera» ideología, además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases. Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Qué hacer?, 1902) 

Es por ello, que el llamado «nacionalsindicalismo» por mucho que repita lo contrario, es una variante más del fascismo, y por tanto de la ideología burguesa. En las siguientes citas veremos el posicionamiento del mismo autor sobre cuestiones como la religión, la cuestión nacional, filosofía, la lucha entre clases sociales, propiedad privada etc. Con ello veremos si parte de posiciones revolucionarias como él proclama o reaccionarias como dice no sostener a diferencia de ciertos liberales, socialcristianos, monárquicos etc. Parajódicamente más de uno se desorientará a la hora de saber diferenciar entre el discurso de José Antonio al de otras figuras del revisionismo cuando ve a ambos argumentar por ejemplo sobre su anticapitalismo, y es que efectivamente muchos argumentos que perpetúan la explotación del hombre por el hombre –como el fascismo y el revisionismo– parten del mismo tronco demagógico de la unión entre explotados y explotadores, que no es otra cosa que un discurso que actúa como agencia de la burguesía para mitigar la lucha de clases y hacer que nada cambie. Pese a hablar mil veces de «justicia social para todos», el legado ideológico de José Antonio –como era normal– se acopló al régimen fascista del franquismo, un periodo de la historia española donde lejos de aliviarse los problemas del capitalismo y su explotación, las clases explotadoras se sirvieron de la dictadura fascista del franquismo para tener las manos libres para suprimir los derechos democráticos antes obtenidos por las masas trabajadoras y establecer vía libre para enriquecerse, agudizando aún más si cabe las condiciones de explotación, es por ello que como se dijo, el fascismo es un poder precario por sus contradicciones indisolubles entre su discurso y los hechos que pone sobre la mesa: 

«Otra de las causas de la precariedad de la dictadura fascista estriba en que el contraste entre la demagogia anticapitalista del fascismo y la política del enriquecimiento más rapaz de la burguesía monopolista permite desenmascarar el fondo de clase del fascismo, quebrantar y reducir su base de masas. (...) El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista muy hábil, explotando el profundo odio de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política; en Alemania: «nuestro Estado no es un Estado capitalista, sino un Estado corporativo»; en el Japón: «por un Japón sin explotadores»; en los Estados Unidos: «por el reparto de las riquezas», etc». (Georgi Dimitrov; La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Informe ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 2 de agosto de 1935)

El documento:

Retrato de José Antonio Primo de Rivera, líder de Falange Española de las JONS (1903-1936)

(1) «Tenemos una fe resuelta en que están vivas todas las fuentes genuinas de España. España ha venido a menos por una triple división: por la división engendrada por los separatismos locales, por la división engendrada entre los partidos y por la división engendrada por la lucha de clases. Cuando España encuentre una empresa colectiva que supere todas esas diferencias, España volverá a ser grande, como en sus mejores tiempos».  (José Antonio Primo de Rivera; Entrevista al noticiario Paramount, 1935)

(2) 
«Mientras en Roma se firma el Tratado de Letrán, aquí tachamos de anticatólico al fascismo. Al fascismo que en Italia, después de noventa años de masonería liberal, ha restablecido en las escuelas el crucifijo y la enseñanza religiosa. Comprendo la inquietud en países protestantes donde pudiera haber pugna entre la tradición religiosa nacional y el fervor católico de una minoría. Pero en España ¿a qué puede conducir la exaltación de lo genuino nacional sino a encontrar las constantes católicas de nuestra misión en el mundo?». (José Antonio Primo de Rivera; «La violencia y la justicia». Carta a Julián Pemartín, 1933)

(3) 
«Hay naciones que han encontrado dictadores geniales, que han servido para sustituir al Estado; pero esto es inimitable y en España, hoy por hoy, tendremos que esperar a que surja ese genio».  (José Antonio Primo de Rivera; «España y la barbarie». Conferencia en el teatro Calderón, de Valladolid, 1935)

(4) 
«La monarquía española había sido el instrumento histórico de ejecución de uno de los más grandes sentidos universales. Había fundado y sostenido un imperio, y lo había fundado y sostenido, cabalmente, por lo que constituía su fundamental virtud; por representar la unidad de mando. Sin la unidad de mando no se va a parte alguna. Pero la monarquía dejó de ser unidad de mando hacía bastante tiempo: en Felipe III, el rey ya no mandaba; el rey seguía siendo el signo aparente, mas el ejercicio del poder decayó en manos de validos, en manos de ministros: de Lerma, de Olivares, de Aranda, de Godoy». (José Antonio Primo de RiveraDiscurso sobre la Revolución Española. Cine Madrid, de Madrid, 1935)

(5) 
«Necesitamos dos cosas: una nación y una justicia social. No tendremos nación mientras cada uno de nosotros se considere portador de un interés distinto: de un interés de grupo o de bandería. No tendremos justicia social mientras cada una de las clases, en régimen de lucha, quiera imponer a las otras su dominación, Por eso, ni el liberalismo ni el socialismo son capaces de depararnos las dos cosas que nos hacen falta»(José Antonio Primo de Rivera«Luz nueva en España»Artículo no publicado y destinado a Patria Sindicalista, de Zaragoza, 1934)

(6) 
«Queráis o no queráis, militares de España, en unos años en que el ejército guarda las únicas esencias y los únicos usos íntegramente reveladores de una permanencia histórica, al ejército le va a corresponder, una vez más, la tarea de reemplazar al Estado inexistente». (José Antonio Primo de Rivera; «Carta a un militar español», 1934)

(7) 
«No hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España». (José Antonio Primo de Rivera; parlamento. «Doctrina de la revolución española», 1934)

(8) 
«Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y parlamento del tipo conocido». (José Antonio Primo de Rivera; Norma programatica de Falange, 1934)

(9) 
«El Estado nacionalsindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aun protegerá y estimulará las beneficiosas»(José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(10) 
«Nuestro régimen hará radicalmente imposible la lucha de clases, por cuanto todos los que cooperan a la producción constituyen en él una totalidad orgánica»(José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(11) «Tenemos voluntad de imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera. Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales». (José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(12) 
«Falange Española no puede considerar la vida como un mero juego de factores económicos. No acepta la interpretación materialista de la historiaLo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos. Aspecto preeminente de lo espiritual es lo religioso. Ningún hombre puede dejar de formularse las eternas preguntas sobre la vida y la muerte, sobre la creación y el más allá. A esas preguntas no se puede contestar con evasivas; hay que contestar con la afirmación o con la negación. España contestó siempre con la afirmación católica. La interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es además, históricamente, la española. Por su sentido de catolicidad, de universalidad, ganó España al mar y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar a quienes los habitaban a una empresa universal de salvación. Así, pues, toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico»(José Antonio Primo de Rivera; Falange Española número 1, noviembre, 1933)

jueves, 17 de abril de 2014

Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas; Bolesław Bierut, 1948

«En su razonamiento, el camarada Gomułka está influenciado por un particularismo nacional, por un espíritu nacional que le limita, que le estrecha el horizonte político y no le permite ver el estrecho lazo que existe en la época actual entre las aspiraciones nacionales y las aspiraciones internacionales; por ello ha acabado en conclusiones políticas falsas y muy perjudiciales en la práctica.

De ahí la tendencia, en su valoración del movimiento de la clase obrera polaca, a separar la lucha por la independencia de la lucha del proletariado; de ahí la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, y de las transformaciones que se producen y deben producirse en su seno, de ahí también el deslizamiento a posiciones que justifican un «equilibrio» entre la democracia liberal burguesa y la democracia socialista.

Por lo tanto, como se ha señalado, dicha tendencia a pasar por alto o a aminorar el camino polaco hacia el socialismo pretende traficar con la verdad, que es la siguiente; a pesar de ciertas características específicas, nuestro proceso no es algo cualitativamente diferente de la trayectoria general de desarrollo hacia el socialismo, el cual sólo difiere en la forma de la trayectoria general de desarrollo, una diferencia que de por sí surge precisamente por la victoria previa del socialismo en la Unión Soviética, una diferencia que se puede basar en la experiencia previa de la construcción socialista en la Unión Soviética, teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece el nuevo período histórico y de las condiciones específicas de la evolución histórica de Polonia». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]


Continuando en la tarea de rescatar los discursos e información sobre las democracias populares de Europa del Este, seguimos con la ola de condena al revisionismo moderno de esos ya lejanos finales de los años 40. El discurso en sus manos, corresponde al polaco Bolesław Bierut, excelente marxista-leninista y líder del POUP –Partido Obrero Unificado Polaco– que como muchos otros dirigentes ha caído en el olvido debido a la acción del revisionismo y sus dirigentes antiobreros.

El contexto del discurso parte del descubrimiento y liquidación de un grupo derechista y nacionalista liderado por el tristemente célebre Władysław Gomułka entre los meses de junio y agosto de 1948. Las raíces de las actitudes derechistas y nacionalistas a condenar en el discurso de Bierut pronunciado en el Pleno del Comité Central de septiembre de 1948 donde expone toda la matriz ideológica Gomułka, son sin duda similares a las contempladas en los informes de Georgi Dimitrov y József Révai sobre otros desviacionistas de la época. En todo caso, las enseñanzas son las mismas: la particularidad nacional no niega la universalidad del marxismo-leninismo; todo lo mejor del movimiento progresista del pasado desemboca y se funde con el marxismo; no hay independencia sin socialismo; la democracia popular no es un Estado intermedio ni puede serlo; no hay socialismo sin transformación económica; el socialismo se construye tanto en la cuidad como en el campo; no hay término medio entre democracia burguesa y democracia socialista, entre explotadores y explotados etc.

Como curiosidad, si leemos el informe, veremos que Bierut comenta que después de todo el proceso, Gomułka realiza una autocrítica en este mismo Pleno del Comité Central de septiembre de 1948, pero por lo que sabemos a posteriori, no parece que fuera sincera y no llegó a buen puerto, siendo gradualmente degradado de sus poderes y finalmente expulsado en 1951 por su recalcitrante antimarxismo.

En las próximas publicaciones veremos como el POUP se aleja de estas enseñanzas, e intentaremos analizar el incomprensible ascenso de Gomułka que comienza con su liberación de prisión en 1954, el cual poco a poco será promocionado por Jruschov tras el fallecimiento de Bolesław Bierut en 1956, siendo permitido dentro del partido en agosto de 1956 de la mano de Ochab, quién sería Secretario General del partido tras el fallecimiento de Bierut, y que poco después cedería su lugar al propio Gomułka quién tomaría nuevo el puesto en octubre de ese mismo año. En breve podréis disfrutar de igual modo de la resolución del Comité Central de este mismo Pleno del Comité Central de septiembre de 1948 sobre las desviaciones derechistas y nacionalistas. Hemos añadido como siempre unas anotaciones para hacer más comprensible ciertos temas en los que el lector pueda estar desinformado, o simplemente para el enriquecimiento de la lectura.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos del autor editados por el equipo de este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

Georgi Dimitrov reprendiendo al revisionismo chino sobre el reclutamiento indiscriminado y masivo en el partido

Sergei Petrov - «Maxim Gorky y Georgi Dimitrov», 1934

«(...) Hacemos mención especial que la línea correcta en la creación del frente unido antijaponés significa el fortalecimiento general del partido y el ejército rojo. Por lo tanto, estamos muy preocupados por su decisión de que todo el que desee puede ser aceptado en el partido, sin ninguna consideración de su origen social, que el partido no tema que algunos arribistas busquen su camino en el partido, así como de su mensaje sobre las intenciones de aceptar incluso a Zhang Xueliang en el partido. En la actualidad, más que en cualquier otro momento, es necesario para mantener la pureza de las filas y el carácter monolítico del partido. Mientras conducimos el alistamiento sistemático de personas en el partido y así lo reforzamos, especialmente en el territorio del Kuomintang, es necesario que al mismo tiempo que evitamos la inscripción masiva en el partido, aceptemos sólo a las mejores y probadas personas de entre los obreros, campesinos y estudiantes. (...)» (Georgi Dimitrov, Telegrama de la Secretaria del Comité Ejecutivo de la Komintern al Secretariado del Partido Comunista de China, 15 de agosto de 1936)

miércoles, 16 de abril de 2014

No es el partido que debe depender de los líderes, sino los líderes del partido

Georgi Dimitrov durante su visita a Checoslovaquia, 1948

«(...) El ejemplo de Yugoslavia muestra con suficiente claridad que los que están a la cabeza de la dirección colectiva de sus partidos, sean quienes sean, deben sentir el control del partido. Nunca hay que olvidar que los líderes del partido pueden cambiar, pero el partido permanece, y seguirá permaneciendo. No es el partido que debe depender de los líderes, sino los líderes del partido, y serán los verdaderos líderes de los partidos en la medida en que se mantengan fieles a la invencible doctrina marxista-leninista y cumplan la voluntad colectiva de la voz del partido. (...)» (Georgi Dimitrov; Informe al XVIº Pleno del Comité Central del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, julio de 1948)

Otros documentos de interés

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