«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 23 de julio de 2014

Los vínculos del Partido Comunista de China con los recientes gobiernos españoles (recopilación de documentos)

Últimamente no paramos de ver las acusaciones que el Partido Popular lanza en contra de otros candidatos reformistas de las próximas elecciones generales de noviembre del 2015 en torno a quién tiene más contacto con regímenes de dudosa honestidad. Entre ello se cita a China por ejemplo por sus precarias condiciones laborales, y por la falta de los derechos mínimos que en otros países burgueses se respetan algo más. 

Por ello nos vemos en la obligación de demostrar, lo que quizás es desconocido por unos, ocultado a propósito por otros, es decir que por mucho que vocifere ahora el Partido Popular sobre los contactos con regímenes cuestionables: lo cierto es que el imperialismo chino ha tenido regulares contactos con España sobre todo desde la última década: tanto con el Partido Socialista Obrero Español en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero –recordemos la compra del 10% la deuda pública española– como con el Partido Popular en el gobierno de Mariano Rajoy –que tiene previsto un viaje a China desde 2013–. Pero hagamos memoria: ¿quién posibilitó esta ampliación en materia de cooperación económica, política, cultural etc.? Sin duda Francisco Franco y Mao Zedong, quienes el 9 de agosto de 1973 reconocían mutuamente al otro Estado, en teoría antagónicos e irreconciliables según sus respectivas propagandas:

«El gobierno de la República Popular China y el gobierno de Estado español han firmado en París el 9 de marzo del 1973 un comunicado sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países». (Pekín Informa;  nº 11, 16 de marzo, 1973)

Los revisionistas chinos no contentos, con establecer dichas relaciones diplomáticas, aclamaron la lucha cultural desarrollada por el «pueblo español» –¿se referían quizás a la quema de literatura marxista por el franco-falangismo?– sin hacer mención que la cultura de ese régimen  con el que establecían relaciones era fascista y que el «pueblo» al que hacen mención aquí los revisionistas chinos era el mismo con el que Franco enmascaraba la dominación de la burguesía sobre las masas trabajadoras:

«En presencia del pueblo español, la editorial Renmin Ribao afirma que ellos son un pueblo valiente y trabajador y que sus contribuciones al desarrollo de la cultura mundial han dejado una profunda impresión en el pueblo chino y en otro países del mundo». (Pekín Informa;  nº 11, 16 de marzo, 1973)

Además se hacía mención, que las nuevas relaciones, eran un hito histórico, y que los lazos entre los dos gobiernos se ampliarían en un futuro:

«Con el inicio de una nueva página en la historia de las relaciones sino-españolas y siguiendo el establecimiento de las relaciones diplomáticas la editorial expresó con confianza que los lazos amistosos entre los dos pueblos seguramente mejorarían y se desarrollarían continuamente». (Pekín Informa;  nº 11, 16 de marzo, 1973)

En el caso del fascismo español, suponía una pérdida de credibilidad para su discurso anticomunista ya que sus dirigentes fascistas, consideraban a todo lo que se autodenominara comunista ligado al judaísmo y a la masonería. El régimen de Franco no hacía por tanto distinción entre la Unión Soviética de Stalin y la revisionista-imperialista de Jruschov, ni tampoco entre el Partido Comunista de España de José Díaz y el eurocomunismo de Santiago Carrillo, por tanto, no reconocían ni al Estado soviético ni al Estado chino, y a ambos los consideraba como socialista. Era tal la repulsa, que el régimen franquista ordenó a la selección de fútbol española no disputar un partido frente a la Unión Soviética en la Eurocopa de 1960 –de hecho el reconocimiento del gobierno soviético se llevaría a cabo bajo el régimen democrático-burgués español de 1977–. Pero con la nueva orientación política de la administración Nixon de alianza entre Estados Unidos y China, daba al régimen franquista una justificación para el reconocimiento de ese último, ya que además desde los contactos chinos con Nixon y Kissinger los dirigentes chinos se presentaba como un nuevo amigo de la política estadounidense y sus aliados.

En el caso chino, el reconocimiento del Estado fascista tiraba por la borda toda la propaganda previa del Partido Comunista de China que condenaba al fascismo español en ejercicio, de no olvidar la época del frente popular antifascista, la propia guerra civil española, la lucha de liberación nacional contra los imperialismos alemán e italiano, o del glorioso papel del Partido Comunista de España en estos eventos, y esto si cabe, hacía quedar más dañada la credibilidad de la política exterior china. Esta danza de abierta cooperación con el imperialismo estadounidense  era un sueño frustrado del propio Mao Zedong de 1945, pero por las circunstancias globales de los años siguientes como la lucha contra el revisionismo yugoslavo o la guerra de Corea hicieron dudar a la dirección china si dar este paso abiertamente. Con Stalin fallecido y la Kominform disuelta, se dio el pistoletazo de salida con las entrevistas entre Richard Nixon y Henry Kissinger con Chou En-lai y Mao Zedong a inicios de los 70 y ratificado con la firma del «Comunicado de Shanghái» de 1972. Sobre el principio de esta rama Enver Hoxha comentaría años después:

«El arribo de Nixon a China fortaleció aún más nuestras sospechas de que el PCCh estaba cayendo en el fango del oportunismo, el fango de la colaboración con el imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; El eco de nuestro artículo; La teoría y la práctica de la revolución, 3 de agosto, 1977; Reflexiones sobre China, Tomo II)

Todo esto entraba dentro de la llamada teoría de los «tres mundos». En ese sentido es muy importante entender que significó la contrarrevolucionaria teoría de los «tres mundos» en el desarrollo del siglo XX si se quiere comprender la alianza estratégica entre China y los Estados Unidos, el apoyo de China a la Comunidad Económica Europea –actual Unión Europea–, la OTAN, los partidos y Estados revisionistas, los regímenes pro estadounidenses de África, Asía y América, etc. desde la época de Mao Zedong. Hay que recordar que el fin de esta teoría —no tenía otro– era el de satisfacer la estrategia de convertir a China en una superpotencia, en este caso apoyando al bloque imperialista abanderado por los Estados Unidos contra el bloque imperialista abanderado por la Unión Soviética revisionista –bajo la excusa de «aprovechar las contradicciones interimperialistas»–, no por otra razón se coincidía con otros revisionismos antisoviéticos –como el yugoslavo, español o rumano– en las alianzas con los países y organismos capitalistas:

«Ahora, con esta línea, se está procediendo en la dirección del ablandamiento y acuerdo con el imperialismo estadounidense y los demás países capitalistas. (...) Sobre la cuestión de los partidos revisionistas, también, el Partido Comunista de China está cambiando su estrategia y tácticas con el fin de reunir a los partidos revisionistas que tienen contradicciones con los soviéticos, justo de la forma que intentaran ganarse al «tercer mundo». La línea china, está de acuerdo y armoniza con Ceaușescu y Carrillo, esto confirma una vez más, nuestros puntos de vista y previsiones. China está en un rumbo cada vez más y más rápido hacía el curso de convertirse en una gran potencia revisionista». (Enver Hoxha; Los chinos están luchando para capturar la hegemonía dentro del campo revisionista de los soviéticos; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1972)

Por tanto la traición manifiesta del Partido Comunista de China y de Mao Zedong, no sólo sería el reconocimiento de facto del régimen franquista en 1973, sino que venía precedido, de un restablecimiento de las relaciones entre el Partido Comunista de China y el Partido Comunista de España abanderado por Santiago Carrillo y el eurocomunismo en 1971. Véase el nº49 del 3 de diciembre de 1971 en «Beijing Informa». Enver Hoxha comentó sobre esta nueva traición a los intereses proletarios:

«Ahora es claro que el Partido Comunista de China comenzó los contactos, las conversaciones y, por qué no, los acuerdos con ellos. (...) Después de que esta reunión viene la vuelta de reuniones con otros partidos de revisionista, el italiano, el francés, británico, holandés, etc. Esto es un proceso entero en el desarrollo. De este modo el Partido Comunista de China sigue abiertamente el camino oportunista. (...) China lo que persigue según su matriz de pensamiento es reforzar las relaciones estatales mediante los contactos con los partidos de revisionista en los países donde los gobiernos que están en el poder tienen contradicciones con la Unión Soviética y el partido de revisionista de la Unión Soviética». (Enver Hoxha; Carrillo en China, 19 de noviembre, 1971; Reflexiones sobre China, Tomo I)

Pero el hecho del restablecimiento de las relaciones entre el Estado maoísta y el Estado franquista, no podía, sino suponer un obstáculo entre las relaciones del revisionismo chino y el revisionismo español. Este reconocimiento pues, del régimen fascista de Franco, sorprendió incluso a los revisionistas eurocomunistas, pues no habían sido informados de tales movimientos que suponían una afrenta para todo español antifascista:

«Hemos conocido por la prensa española que la República Popular China ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de Franco, después de negociaciones secretas celebradas en París, para establecer relaciones diplomáticas a nivel de embajadores. Esa noticia ha sido para nosotros una sorpresa: los camaradas chinos no nos han informado ni de las negociaciones que habían emprendido, ni de su conclusión. Expresamos con toda claridad y energía la desaprobación y el disgusto del Partido Comunista de España ante ese paso dado por la República Popular China, que causa daño a la lucha del pueblo español contra la opresión fascista; que es contrario al internacionalismo proletario; que sólo puede rebajar el prestigio de la República Popular China a los ojos de los trabajadores y revolucionarios españoles; y asimismo de amplias fuerzas antiimperialistas del mundo. El órgano del Partido Comunista Chino, «Diario del Pueblo», presenta el establecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen franquista como si se tratase de otro país capitalista cualquiera; como si fuese una simple aplicación de la coexistencia pacífica; como si tales relaciones diplomáticas, en las actuales condiciones, pudiesen contribuir al desarrollo de relaciones amistosas entre el pueblo español y el pueblo chino. (...) Por razones históricas y políticas, el establecimiento de relaciones estatales con el franquismo es un acto político grave». (Partido Comunista de España; Declaración del pleno del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España ante el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Popular de China y el gobierno de Franco, 1 de abril, 1973)

Es ridículo, ver al revisionismo eurocomunista de entonces dar lecciones a otro, quién sea.

¿Cómo olvidar también la famosa petición de Mao Zedong a los estadounidenses que España y Portugal entraran en la Comunidad Económica Europea cuanto antes? En una conversación, Mao Zedong insto a Gerard Ford a agilizar la entrada de España en el círculo de alianzas económicas burguesas europeas:

«Presidente Ford: «Estamos muy preocupados por la situación en España también, señor presidente. Al rey lo apoyamos. Esperamos que sea capaz de manejar los elementos que pudieran socavar su régimen. Y vamos a trabajar con él para tratar de tener el control necesario de la situación durante este período de transición». Presidente Mao: «Sería bueno que el Mercado Común Europeo los aceptara. ¿Por qué no acepta la Comunidad Económica Europea a España y Portugal?». Presidente Ford: «Señor presidente, nosotros hemos exhortado a la alianza de la OTAN para que fuera más amigable incluso durante la dictadura de Franco. Y esperamos que con el nuevo rey España sea más aceptable para la alianza de la OTAN. Además creemos que la CEE debe ser sensible a los movimientos del gobierno español hacia la unidad con la Europa occidental en su conjunto. Vamos a trabajar en ambos sentidos tanto como nos sea posible». (Conversación entre Mao Zedong y Henry Kissinger, 2 de diciembre, 1975)

Pese a las protestas de los eurocomunistas por reconocer a Franco, el revisionismo chino siguió invitando al revisionismo español y estrechando lazos con él, y por supuesto siguió guardando silencio frente a los regímenes pro estadounidenses y frente a las muertes de los revolucionarios antifascistas y comunistas que combatían a Franco:

«China está lista para llegar a acuerdo y lograr reconciliación sobre muchas cuestiones con los países revisionistas y los partidos de revisionistas que ayer mismos apoyaban a la Unión Soviética y que hoy la critican. Lo que digo no es una suposición sino la realidad confirmada con hechos. Los chinos dieron la bienvenida al español Carrillo en Beijing, se reunieron con él y se separaron como amigos. ¿Por qué no? ¿Acaso han formulado un comunicado para demostrar lo contrario? Los chinos reanudaron las relaciones diplomáticas con la España de Franco mientras que no hacen mención del Partido Comunista de España (marxista-leninista) ni a sus miembros que son asesinados por los falangistas. ¿Por qué? Porque los comunistas marxistas-leninistas de España a diferencia del francés Jurquet –este amante de las ideas de Mao Zedong– no dicen a sus seguidores que apoyen el ejército de la burguesía española como hace Jurquet con la de su país. China habla bien de cualquier país revisionista solo si este habla bien del imperialismo estadounidense. En Polonia, que entra a la esfera del capital estadounidense, sobre la Bulgaria de Zhivkov, y no digamos en Rumanía y Yugoslavia, en todos casos China disimula estas acciones». (Enver Hoxha; El zigzag de la línea china, 1 de enero, 1976; Reflexiones sobre China, Tomo II)

Los actuales contactos del Partido Comunista de China, con toda la reacción gubernamental y con todo revisionismo español, no es sino otra herencia más del Pensamiento Mao Zedong.  Como curiosidad, veamos  que el propio Mao Zedong afirmaba ser simpatizante de los líderes derechistas europeos:

«Presidente Mao: Me gustan los derechistas. La gente dice que ustedes son derechistas, que el Partido Republicano se encuentra a la derecha, que el Primer Ministro Heath también se encuentra a la derecha. Presidente Nixon: Y el general De Gaulle. Presidente Mao: De Gaulle es un tema aparte. También dicen que el Partido Demócrata Cristiano de Alemania Occidental se encuentra a la derecha. Soy relativamente feliz cuando estas personas de la derecha llegan al poder». (Conversación entre Mao Zedong y Richard Nixon, 21 de febrero, 1972)

¿Quién se atreve a no pronosticar que en una próxima visita que se está preparando desde hace un año no veremos a Mariano Rajoy rindiendo honor al retrato del «adorador de derechistas» Mao Zedong en la Plaza de Tian'anmen? Apuesten, pero no con mucho énfasis con el revisionismo chino, nunca se sabe las idas y venidas de su política oportunista.

Salga de la escena española el Partido Popular o no. Lo cierto es que las relaciones con el imperialismo chino con España no terminaran pronto debido a los lazos económicos entre ambas burguesías, esto hará postrarse en político y cultural al imperialismo chino para mantener su favor económico, lo mismo decimos de los contactos con los países del «pseudosocialismo el siglo XXI». Por eso jamás veremos denunciar al revisionismo como lo que es, un Estado capitalista-imperialista enemigo de los pueblos. 

Veamos unos cuantos documentos que demuestran las recientes relaciones entre China y España.

El documento:

Juan Carlos I recibe al presidente chino  Hu Jintao en 2005

Declaración Conjunta entre la República Popular China y el Reino de España

1. A invitación de Su Majestad el Rey de España Don Juan Carlos I, el Presidente de la República Popular China Hu Jintao, realizó del 13 al 15 de noviembre de 2005 una visita de Estado a España. Durante la misma, el Presidente Hu Jintao mantuvo encuentros con Su Majestad el Rey de España, Don Juan Carlos I y se entrevistó con el Presidente del Gobierno de España y con los Presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado de España. Ambas Partes realizaron un profundo y sincero intercambio de puntos de vista sobre las relaciones bilaterales y los temas de la agenda internacional de interés común, llegando a un amplio consenso. El Presidente Hu Jintao y Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I inauguraron el I Encuentro Comercial e Industrial entre España y China.

2. Las Partes pasaron revista a la historia de las tradicionales relaciones de amistad entre China y España y en especial a los positivos resultados obtenidos durante la visita del Presidente del Gobierno de España a la R.P. China los pasados 21 a 23 de julio. Las Partes coinciden en que a lo largo de los 32 años transcurridos desde el establecimiento de relaciones diplomáticas éstas han experimentado un gran desarrollo con prometedoras expectativas de cara al futuro de la cooperación mutua en los distintos ámbitos. 

En la actualidad, las relaciones internacionales se encuentran sometidas a profundos cambios y a nuevos retos. España y China deben reforzar sus relaciones de mutua confianza, incrementar su conocimiento y estrechar su cooperación en mayor beneficio de ambos pueblos y contribuir a la paz y al desarrollo internacional. Por ello, ambas Partes resuelven establecer de común acuerdo una Relación de Asociación Estratégica Integral.

3. China y España consideran que la Comunidad Internacional debe dar respuesta a las amenazas y a los retos en el marco de las Naciones Unidas y buscar soluciones políticas a las disputas internacionales a través de negociaciones y consultas. El fortalecimiento de las relaciones entre los dos países deberá contribuir al desarrollo de un multilateralismo capaz de favorecer la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales, garantizando un orden internacional más justo y de hacer frente a los problemas globales, entre otros, la lucha contra el terrorismo a través de la cooperación bilateral y en el marco de las Naciones Unidas.

Ambas Partes seguirán impulsando una colaboración y coordinación más estrecha en su actuación en el ámbito de Naciones Unidas, una mayor eficacia en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y unos progresos efectivos en el control de armamentos y en el campo de la No Proliferación de las armas de destrucción masiva. 

Las Partes actuarán de manera conjunta para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la lucha contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, toda forma de discriminación, el analfabetismo y para alcanzar un desarrollo sostenible, que evite la degradación del medio ambiente y asegure la protección de los recursos naturales.

lunes, 21 de julio de 2014

Rafael Correa y su discurso filo sionista

Para todos aquellos que aún creen que el «socialismo del siglo XXI» supone una alternativa, se vuelve a confirmar que no se puede esperar una posición definida y firme sobre ningún tema.

Y es que la evidencia es tozuda y demuestra una y otra vez que allí no ha habido, no hay, ni habrá socialismo; he aquí unas declaraciones que se vienen a sumar a una larga lista de desviaciones, entre las última de las cuales encontramos la legalización del trabajo infantil en Bolivia o el veto a la ley que pretendía regular el derecho al aborto terapéutico por parte del mismo Rafael Correa. En este caso es el conflicto palestino-israelí.

Veamos pues como él recupera el exactamente el mismo discurso que reclaman y proclaman los sionistas, y los neoconservadores, y toda laya de ultraderechistas fundamentalistas religiosos defensores del Estado nazi-sionista y sus crímenes. En ese sentido no es extraño que Correa haga declaraciones veladas apoyando a Israel, pues él mismo es un fundamentalista católico. Pese a ello  intenta mantener una punto de neutralidad, ya que sabe que entre el resto de dirigentes del «socialismo del siglo XXI» esta posición no está vista con muy buenos ojos. Lo cierto es que en una situación como la que se vive en Palestina no cabe neutralidad alguna, y tratar de serlo te ubica automáticamente entre las filas de las fuerzas imperialistas ocupantes, veamos:

Minuto 0:34; Correa dice que: «Israel da una respuesta desproporcionada».

–Está afirmando implícitamente que la respuesta militar de Israel en contra de la población civil de Gaza es legítima, y que lo que es ilegitimo es la desproporción de la respuesta. Es decir, está considerando el blanco civil como un blanco legítimo.

Minuto 1:23; Correa expresa: «Cuidado que Israel ha sido agredido».

–Pero viendo objetivamente el conflicto, el origen del mismo es la ocupación de Palestina por el sionismo, en tanto quien se defiende de la potencia imperialista ocupante es Palestina. Decir que Israel es víctima –que es un agredido– equivale a decir que la resistencia palestina es un agresor. En tanto está equiparando al ocupado con el ocupante, a la víctima que da una patada en los estertores de su final al victimario. Considerando además que el pueblo judío es masivamente cómplice y arengador de los crímenes cometidos por su Estado que es más bien un ejército con Estado.

Minuto 1:44; Correa remarca que: «Hay grupos extremistas en la franja de Gaza en Palestina que atacan a Israel».

–En efecto lo hay, en el sentido religioso, como también los hay en Israel, en Ecuador, Estados Unidos, y demás países del mundo; pero de cara al conflicto en cuestión esas fuerzas se comportan como una fuerza de resistencia ante el ocupante y que es algo que no puede ser obviado. En cualquier caso, Rafael Correa se salta que el extremismo militar-religioso procede de la potencia ocupante sionista que además se permite justificar su existencia por intermediación de ese mismo extremismo. Es decir, Correa vuelve a equiparar la resistencia Palestina, que además la identifica con el extremismo, con la agresión permanente de Israel e incluso la eleva a un grado superior al identificar a esa resistencia a motivaciones extremistas, sin ningún análisis de clase del conflicto y sus orígenes.

–El origen de la actual agresión no está en la presunta «muerte de tres israelíes» a manos de HAMAS como afirma en el minuto 1:40; sino en más de 60 años de ultraje asesinato, represión, racismo, genocidio, etc. sufrido por los palestinos; verlo de otro modo es sencillamente ponerse de parte del sionismo como protectorado del imperialismo estadounidense y pretender que esta «escaramuza» es sorprendente y primeriza.

Por último decir, que el actual estado de las fuerzas palestinas, no es sino, una consecuencia de las luchas intestinas entre las fuerzas de liberación nacional palestinas, y a la ausencia de un movimiento marxista-leninista que supiera manejar la lucha de liberación nacional y agrupar a todas las fuerzas patriotas. En ausencia de tal movimiento, las últimas décadas de la historia palestina, se ve como el pueblo palestino delegando en reformistas sólo les ha llevado a pactos, compromisos, y concesiones
inaceptables frente al Estado israelí.

El documento:


domingo, 20 de julio de 2014

Los actuales «socialistas del siglo XXI» recuperan las tesis negacionistas del marxismo-leninismo de sus primo-hermanos ideológicos los «eurocomunistas»

Enrico Berlinguer, Santiago Carrillo y Georges Marchais durante 1976

«
Como se ve, para «razonar» sus puntos de vista revisionistas, Berlinguer, Carrillo, Marchais y otros presentan ideas bastante confusas sobre la democracia y el Estado. Tales razonamientos que no se apoyan en las relaciones de clase existentes en la sociedad burguesa, están al margen de las relaciones entre la base económica y la superestructura capitalista, al margen de la realidad y de toda lógica, tienen por objeto demostrar que la verdadera democracia no sería la que instaura la dictadura del proletariado, la democracia de la gran mayoría de las masas explotadas sobre la minoría capitalista explotadora o sobre sus remanentes, sino que sería la democracia a lo Marchais a lo Carrillo, es decir; «la democracia para todos, donde todos convivan en paz y en armonía de clase». Pero la historia ha comprobado que no hay ni puede haber democracia burguesa fuera de la dictadura burguesa, al igual que no puede haber democracia socialista fuera de la dictadura del proletariado. Los derechos y los deberes de los ciudadanos están en relación directa con la dominación de la clase que está en el poder. Allí donde domina la clase capitalista existen derechos para la burguesía y limitación de los derechos, opresión y denigración de las masas, en cambio allí donde domina la clase obrera hay derechos y libertades para los trabajadores y limitación de los derechos y coerción para la minoría que dominaba y explotaba, así como para los enemigos del socialismo.

Los eurocomunistas no son los primeros oportunistas en negar la necesidad de la revolución como medio único y fundamental para derrocar el capitalismo y edificar el socialismo. Antes de ellos ha hecho lo mismo Pierre-Joseph Proudhon, que fue desenmascarado por Marx, lo han hecho Eduard Bernstein y sus compañeros, que acabaron siendo los abiertos defensores del sistema capitalista». (Enver HoxhaEurocomunismo es anticomunismo, 1980)

miércoles, 16 de julio de 2014

Hilary Minc sobre la dictadura del proletariado y su importancia central en el marxismo-leninismo


«
La teoría de la dictadura del proletariado es la parte fundamental y central de la ciencia del marxismo-leninismo. Marx y Engels crearon la teoría de la dictadura del proletariado, establecieron teóricamente la necesidad de romper la máquina del Estado burgués y demostraron que, como resultado de la revolución proletaria, el contenido propio de la época de transición del capitalismo al comunismo sólo puede ser la dictadura del proletariado.

Este pensamiento fue continuando por Lenin, quién luchó implacablemente contra los intentos de los centristas y los revisionistas que trataban de distorsionar y borrar la teoría marxista sobre el Estado, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado:

«En efecto, si el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria, y si lo que constituye el contenido fundamental de la revolución proletaria es la dictadura del proletariado, resulta evidente que lo principal en el leninismo es la cuestión de la dictadura del proletariado, es el estudio de esta cuestión, es su fundamentación y concreción». (1) (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Cuestiones del leninismo, 1926)

Y como el camarada Stalin indicó acertadamente, Lenin introdujo nuevos elementos entorno a la dictadura del proletariado:

«Lo que Lenin aportó de nuevo en este problema fue que: a. descubrió el poder de los soviets como la mejor forma estatal de la dictadura del proletariado, utilizando a este propósito la experiencia de la comuna de París y de la revolución rusa; b. desarrolló la fórmula de la dictadura del proletariado desde el punto de vista del problema de los aliados de éste, definiendo la dictadura del proletariado como forma específica de la alianza de clase del proletariado, que es el dirigente, con las masas explotadas de las clases no proletarias –campesinado, etc–, que son las dirigidas; c. recalcó con fuerza particular el hecho de que, en la sociedad de clases, la dictadura del proletariado es el tipo superior de democracia, la forma de la democracia proletaria, que expresa los intereses de la mayoría –de los explotados–, en oposición a la democracia capitalista, que expresa los intereses de la minoría – de los explotadores–». (2) (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista con la primera delegación de obreros estadounidenses, 1927)

El camarada Stalin, siendo un gran continuador de la obra de Lenin, desarrolló de forma creativa las enseñanzas marxistas-leninistas sobre el Estado y la dictadura del proletariado ya victorioso, dirigido y dirigiendo estas tareas notablemente.

Igual que Lenin en la cuestión de la implacable lucha contra los centristas y los revisionistas, Stalin logró salvaguardar la teoría marxista entorno al Estado y la dictadura del proletariado de la distorsión especulativa de estos elementos, y planteó esta teoría a un nuevo nivel cualitativamente superior en la generalización de la experiencia histórica de la época del imperialismo y la revolución proletaria, por lo que Stalin, en los importantes momentos de lucha contra los desviacionistas trotskistas y los desviacionistas derechistas, protegió el leninismo de la distorsión y propagó la experiencia histórica de la época de crisis general del capitalismo y de la construcción del socialismo, desarrollado la teoría marxista-leninista de la dictadura del proletariado, desarrollando así la ciencia del marxismo-leninismo de manera creativa y universal. Sobre la base de las enseñanzas de Stalin y bajo su liderazgo, el Estado Socialista Soviética se convirtió en una fuerza poderosa e invencible, la construcción del socialismo en la Unión Soviética fue conseguida, y en la Unión Soviética se inició el período de transición gradual hacia el comunismo». (Hilary Minc; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

domingo, 13 de julio de 2014

El carácter, el papel y las perspectivas de la democracia popular

Este capítulo en el informe de Georgi Dimitrov en el Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro de 1948 está considerado históricamente, y así nos parece, como el más importante de su informe. ¿La razón? Demarcaba las líneas rojas entre las concepciones oportunistas y las concepciones marxista-leninistas sobre el carácter de los nuevos Estados de Europa de Este tras la Segunda Guerra Mundial.

Estos Estados no especulan si pueden ser Estados intermedios entre democracia burguesa y democracia proletaria, entre dictadura de la burguesía y dictadura del proletariado; se declaran como una dictadura del proletariado y reconoce la lucha de clases hasta el comunismo. No juega al «tránsito pacífico» de las clases explotadoras; se vale de la dictadura del proletariado para atacar  romper la resistencia de las clases explotadoras y para defenderse de las posibles tentativas de restauración de su poder político, económico y cultural. No se habla de que la clase dirigente es el campesinado ni otros extractos sociales; sólo la clase obrera tiene reservado por su posición ese rol.  Estos Estados no son comandados por una eterna coalición de varios partidos, ni mucho menos es el frente el líder del proceso; los partidos burgueses y pequeño burgueses van desapareciendo según la eliminación de sus clases, el partido comunista de la clase obrera es la única vanguardia del proceso, y el frente sólo tiene una función auxiliar con las masas sinpartido. Este Estado no es ni puede ser un mediador entre las clases explotadas y explotadoras; sólo puede ser un Estado dónde la clase obrera se sirve de él para ir eliminando a las clases explotadoras, e ir borrando la diferencia de clase entre las clases trabajadoras hasta el comunismo y el fin de las clases sociales. El Estado de democracia popular no es un Estado dónde la propiedad privada compita con la propiedad estatal socialista; sino que paulatinamente se iba eliminando todo rastro de ese tipo de propiedad económica de la antigua sociedad capitalista, como es la propiedad privada. El Estado no debe de construir el socialismo sólo en la ciudad; es requisito fundamental construir el socialista tanto en la cuidad como en el campo. El gobierno de la democracia popular no puede igualar sus relaciones exteriores entre los diferentes países vencedores de la Segunda Guerra Mundial ni entre todos los países que le rodeaban; reconoce el liderazgo de la Unión Soviética y se apoyaba en ella y el resto del campo socialista, así como otorga su apoyo a todos los países en vías de emancipación del imperialismo. El país no intenta elevar sus fuerzas productivas apoyándose en la industria ligera o la agricultura; sigue el axioma marxista de que el eje económico del país socialista para elevar las fuerzas productivas es la industria pesada. En la economía no basta con lograr el monopolio de la propiedad estatal; es indispensable elaborar proyectos de planificación económica. El nacionalismo no puede ser un ingrediente del partido comunista ni de su Estado; sólo el patriotismo proletario y el internacionalismo proletario podían primar en tal partido y Estado y garantizar un camino correcto.


El informe de Georgi Dimitrov en el Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro de 1948, junto al informe de Bolesław Bierut  en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco también de ese mismo año, configuraron unas de las obras más reconocibles dentro del marxismo-leninismo de los años 40 y 50, y en especial, están consideradas como una de las obras dónde no sólo se para el pie a las especulaciones sobre la democracia popular, sino que quiérase o no, es un golpe en la mandíbula a todo el entramado teórico oportunista de otros revisionismos como el yugoslavo, chino, o coreano. Actualmente, sirve para ver lo puntos de vista verdaderamente comunistas sobre el Estado socialista y sus características, y compararlos con los conceptos socialdemócratas de un Estado socialista, según los actuales revisionistas, los del «
socialistas del siglo XXI».


El documento:

«Demostración del Vº Congreso del Partido Obrero (Comunista) Búlgaro de 1948» - B. Lankov
III
El carácter, el papel y las perspectivas de la democracia popular

Para avanzar con seguridad por el camino del socialismo es indispensable esclarecer enteramente la cuestión del carácter, del papel y de las perspectivas de la democracia popular. Debemos, pues, precisar algunas de nuestras viejas concepciones y corregir otras a la luz de nuestra experiencia y de los hechos más recientes, concernientes a este problema nuevo y complejo.

Brevemente, ¿en qué consiste el fondo del problema?

1. Se sabe que la democracia popular y el Estado democrático-popular, resultaron posibles después de la derrota de la Alemania nazi, tras la victoria histórica conseguida por la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial y la lucha de las masas populares bajo la dirección de la clase obrera, por la libertad y la independencia nacionales que permitieron a una serie de países del Este y del Sureste de Europa desprenderse del sistema imperialista.

El carácter del Estado democrático-popular está determinado por estos cuatro rasgos fundamentales:

a. La democracia popular representa el poder de los trabajadores, de la inmensa mayoría del pueblo, bajo la dirección de la clase obrera. Este hecho significa, en primer lugar, que el poder de los capitalistas y de los grandes terratenientes es abolido y que el de los trabajadores de la ciudad y del campo queda establecido bajo la dirección de la clase obrera; la clase obrera, la clase más progresiva de la sociedad contemporánea juega en el Estado y en la vida social un papel de dirección. En segundo lugar, el Estado sirve de instrumento en la lucha de los trabajadores contra los elementos explotadores, contra todas las tentativas y todos los esfuerzos orientados a restablecer el régimen capitalista y la dominación de la burguesía.

b. La democracia popular aparece como un Estado del periodo transitorio, llamado a asegurar el desarrollo del país por la vía del socialismo. Esto significa que, aunque el poder de los capitalistas y de los grandes terratenientes sea abolido y los bienes de esas clases se hayan convertido en propiedad del pueblo, las raíces económicas del capitalismo no están todavía extirpadas, los elementos capitalistas subsisten y se desarrollan, esforzándose por restablecer la esclavitud capitalista. Por ello la marcha adelante hacia el socialismo, no es posible más que por medio de una lucha de clases intransigente contra los elementos capitalistas, hasta su liquidación completa.

c. El Estado de democracia popular se edifica en colaboración y amistad con la Unión Soviética, con el país del socialismo. Así como la liberación de nuestro país de las cadenas del imperialismo y la creación de la democracia popular han sido posibles gracias al apoyo y a la misión liberadora de la Unión Soviética en la lucha contra la Alemania fascista y sus aliados, el desarrollo de nuestra democracia popular supone la conservación y el reforzamiento de las relaciones estrechas, de colaboración sincera, de asistencia mutua y de amistad entre nuestro país y el gran Estado soviético. Toda tendencia a debilitar la colaboración con la Unión Soviética está dirigida contra las mismos fundamentos de la democracia popular en nuestro país.

d. La democracia popular forma parte del campo democrático y antiimperialista. Únicamente formando parte del campo democrático unido, a cuya cabeza se halla el potente Estado soviético, cada país de democracia popular puede garantizar su independencia, su soberanía y su seguridad contra la agresión de las fuerzas imperialistas.

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