«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 16 de septiembre de 2014

Sobre los pseudomarxistas y la cuestión nacional

Joan Comorera a la izquierda, acompañado por Martí Esteve y Pere Maestros, encarcelados por los acontecimientos de octubre de 1934, y liberados tras el triunfo del frente popular en febrero de 1936

«La unión indisoluble del problema nacional y colonial con el problema de la revolución proletaria, principio básico de la teoría nacional de Lenin y Stalin, ha de ser aceptado y comprendido por todo verdadero comunista. La comprensión de la teoría leninista-stalinista no ha de ser puramente intelectual especulativa, sino dinámica. Un comunista ha de querer comprenderla y aplicarla, esencialmente, en su propio país.

Conocemos individuos de muy diversas ideologías que saben analizar los problemas nacionales y coloniales, que defendieron la causa irlandesa, que estallan de indignación al recordar la India y sus luchas por la independencia, que encienden una vela a Gandhi y otra a De Valera, que hacen suya la carta del Atlántico en cuanto asegura a los pueblos el derecho a disponer libremente de sus destinos. Pero que se cierran por completo, si de la especulación muy allá de nuestras fronteras, los llamamos a nuestra realidad y queremos hacerles ver que en España misma cabe aplicar la teoría.

Para justificar tan descomunal incongruencia, unos se ponen frenéticos para decirnos que de los Reyes Católicos a hoy, España es una e indivisible, que el problema catalán y el vasco y ahora el gallego, ha sido promovido, artificiosamente por los viajantes de tejidos o los accionistas de los altos hornos bilbaínos o determinados poetas esnobistas de Galicia.

Otros cuando mucho, admiten la existencia de minúsculas diferencias «regionales», folklóricas, coloreadas por «dialectos» en decadencia y que en virtud de este nuevo esfuerzo intelectual no se oponen a cierto grado de autonomías administrativas bien entendidas que ni de cerca ni de lejos amenacen la integridad de la Patria. Otros, menos sinceros, simulan la aceptación del hecho nacional, no se oponen a una solución práctica del mismo, siempre, es claro, que no se llegue al absurdo de fabricar españoles de 1ª y de 2ª clase, como ocurre ahora, por ejemplo, con los mal andados estatutos. La constitución otorga un derecho igual a las nacionalidades y regiones de España, para organizarse en régimen estatutario. Los hipócritas saben bien que el ejercicio de un derecho otorgado a todos, por una nacionalidad o por una región, no crea privilegio de ninguna clase. Pero, por ahí van removiendo a fondo el lodo de los prejuicios para conducir de nuevo el carro hacia el camino de la España única e indivisible.

Y no son pocos los que, sintiéndose, ultrarevolucionarios, superinternacionalistas, proclaman a voz en grito que los problemas nacionales de Cataluña, Euskadi y Galicia, de existir son reaccionarios, armas fabricadas por la iglesia y la burguesía para asegurar aquella la integridad de su dominio espiritual, para arrancar estos a los asustados gobiernos centrales más y más altos aranceles. Y aun afirman que esos «localismos» y «particularismos» estorban o imposibilitan la necesaria solidaridad de la clase obrera, ponen a ésta bajo la inspiración y las maniobras de la burguesía. Y que en nombre de un internacionalismo bien entendido, los pueblos débiles deben renunciar a su propia razón de ser y dejarse absorber por los pueblos más fuertes. Así los socialdemócratas alemanes decían a los checos: «renunciad a vuestra pobre personalidad que poco puede daros y aceptad la superior cultura alemana que os puede dar mucho». Hitler ha completado el argumento». (Joan Comorera; José Díaz y el problema nacional, 1942)

domingo, 14 de septiembre de 2014

El centralismo democrático, la crítica y la autocrítica

«El reconocimiento de los errores dentro del partido es algo de lo que carecen este tipo de nuevas organizaciones debido a su «mesianismo guerrillero», y de la sobreexplotación emocional del los militantes vinculados a ellas, se trata de organizaciones bajo el dominio burgués; esto se observa por el reiterado uso del cierre de todos los vehículos de expresión de la militancia para que no haya posibilidad de que el resto de militantes se aproximen a estas críticas. Este tipo de sabotajes, clásico de los partidos socialdemócratas, lo hacen acorde a sus intereses de clase, es normal que paralelo al empleo de la «técnica de desproletarización del partido», se usen otras técnicas para sabotear cualquier intento de influencia comunista, en consecuencia no es raro ver como se cierran no sólo los vehículos de expresión para denuncia de los órganos superiores, sino también como se valen de cerrar los círculos formativos ideológicos para mantener a la base en la inopia ideológica sobre marxismo, el cual resulta un truco recurrente en los entornos y contornos de organizaciones burguesas de toda índole para que los militantes no tengan el mínimo conocimiento para juzgar sus acciones. Además de la ya comentada evasión de toda autocrítica de estos elementos y de la negación a la militancia de un vehículo para poder expresar sus críticas, suelen existir unos rasgos claros de permisión conscientes de los errores entre los miembros de la camarilla». (Equipo de B. N.; El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)


¿Cómo podríamos resumir qué es el centralismo democrático en un partido comunista para el lector novel? De tal forma:

«El principio esencial sobre el que se edifica un partido revolucionario, un partido marxista-leninista, es el del centralismo democrático. Centralismo democrático significa: 1. Todos los órganos dirigentes del partido se eligen democráticamente de abajo arriba y no son nombrados o cooptados. 2. Los órganos dirigentes tienen la obligación de rendir cuentas periódicamente de su actividad ante los miembros que los han elegido y de crear todas las posibilidades para que no se obstaculice la participación de estos miembros en los debates y en la adopción de las decisiones. 3. El centralismo exige necesariamente una disciplina férrea, pero consciente, de manera que la minoría se someta a la mayoría. La disciplina férrea implica necesariamente la discusión, la confrontación de opiniones. 4. Las decisiones de los órganos superiores del partido son obligatorias para los órganos inferiores». (Enver Hoxha; Informe presentado ante la Conferencia de activistas del partido de Tirana sobre los análisis y las conclusiones del XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, 1948)

Pero los revisionistas, y en general, todos los movimientos pseudomarxistas, han negado el centralismo democrático, o han hablado en su nombre para usurparlo y distorsionarlo para finalmente reemplazarlo por el centralismo burocrático:

«Con el fin de rechazar las enseñanzas del marxismo-leninismo sobre el papel y la importancia de la organización del partido, los enemigos de la clase obrera y del marxismo-leninismo, los oportunistas y revisionistas, antiguos y nuevos, niegan el principio del centralismo democrático, considerándolo como innecesario, como un principio que hace al partido burocrático, que marchita la iniciativa de la masas de los miembros del partido y evita su participación en la solución de problemas. Bajo el pretexto de la supuesta democracia y la libertad de opinión, algunos revisionistas, que toman el punto de vista liberal-anarquista, niegan la necesidad de que el centralismo en el partido y se oponen al principio de que todo el trabajo y la actividad del partido deben estar centralizadas y llevadas a cabo bajo el liderazgo de un solo centro. De acuerdo con estos revisionistas, la concentración del liderazgo en un solo centro niega los órganos inferiores, inhibe su iniciativa, y así sucesivamente. Por lo tanto, dicen, los órganos inferiores deben trabajar de forma independiente del centro y ser completamente autónomos. Por otro lado, consideran que la disciplina dentro del partido, y la aplicación obligatoria de las decisiones, como requisito irrazonable y contrario a la democracia, lo que impide la iniciativa de las masas y los coloca bajo el dictado de los órganos superiores o la minoría. Ellos niegan la necesidad de la participación de todos los miembros del partido, sin excepción, en una de las organizaciones de base, y describen el requisito obligatorio de rendir cuentas de las funciones que desempeñan como ultra-democracia, es decir, una distorsión de la democracia. La base ideológica y de clase de estos puntos de vista y teorías revisionistas que niegan el principio del centralismo democrático y sus requisitos, hay que buscarla en la ideología burguesa y pequeño burguesa; en el intelectualismo burgués, el liberalismo y el anarquismo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

Y junto a esta posición frente al centralismo democrático marxista-leninista, existe otra posición; la de hablar en nombre del respeto y aceptación del centralismo democrático para aplicar el centralismo burocrático que convierte al partido en un régimen guerrillero, sin democracia interna; veamos:

«Mientras se luchaba contra las ideas liberales anarquistas, el Partido del Trabajo de Albania siempre ha luchado también contra los puntos de vista y prácticas burocráticas de los revisionistas modernos en relación con el principio del centralismo democrático. Los revisionistas modernos que están en el poder, encabezados por los revisionistas soviéticos, hablan mucho acerca de la democracia dentro del partido y se jactan de que aplican los principios leninistas sobre el partido. Pero esto está lejos de la verdad. En esos partidos, el centralismo democrático se ha transformado en el centralismo burocrático. Los miembros del partido que se oponen a su línea y la política antiproletaria son sometidos a represalias, el destierro y la cárcel. La línea de los partidos revisionistas no es el fruto de la participación de la masa de los miembros del partido y las clases trabajadoras, sino el trabajo de las camarillas gobernantes. La disciplina del partido se ha convertido en una disciplina mecánica y la masa de los miembros del partido se someten a las decisiones de la dirección desde el miedo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

A 20 años de los acuerdos de Oslo

Indudablemente la situación de Palestina es una de las más catastróficas del planeta, y la más paradigmática en materia de colonización y limpieza étnica proyectada por el capitalismo, cuya característica fundamental es la segregación racial como política de Estado. La variada y extensa participación de diversos actores hace de tal situación un problema de gran complejidad que requiere de un estudio pormenorizado para llegar a comprender la actual situación. Pero más allá de la ignominiosa acción de la potencia ocupante, del respaldo criminal que las potencias mundiales –Estados Unidos, los países de la Unión Europea, China, Rusia, etc. Las tibias condenas se quedan en el campo de lo meramente declarativo– dan a Israel en materia económica, militar y política, aún cuando dicho Estado no ha cumplido con las sucesivas resoluciones de la ONU o los sucesivos acuerdos alcanzados en los procesos de paz, cuya función fundamental ha sido la de legitimar la ocupación por vía político-mediática.

Pero observemos el lado palestino, el caso de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que a menudo queda fuera de la ecuación Palestina. Organización en cuyas acciones se observa cortoplacismo, vacilación y oportunismo, características que han resultado en acuerdos profundamente perjudiciales para los palestinos. Los acuerdos de Oslo que veremos en dos capítulos, serán la muestra de lo que hablamos.

Podemos afirmar que:

1. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) actualmente integrado por: Al Fatah, Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Frente Democrático por la Liberación de Palestina (FDLP), Frente por la Liberación de Palestina (FLP), Unión Palestina Democrática (Fida), Partido Popular Palestino (PPP), As Saiqa (pro-sirio), Frente por la Liberación Árabe (FLA), Frente por la Lucha Popular Palestina (FLPP), Frente Árabe Palestina (FAP). Otros miembros se retiraron de la coalición tras el evidente fracaso de las conversaciones de paz. Esta organización se ha comportado históricamente como un frente de liberación guiada por un profundo eclecticismo teórico-práctico resultante de la influencia de eso que se dio en llamar «socialismo árabe panarabista» encuadrado en la teoría revisionista del «socialismo específico» y del «no alineamiento»;

2. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), al tratarse de un frente, ha estado compuesto desde su nacimiento por sujetos provenientes de todas las clases sociales que tenían contradicciones con el Estado israelí por lo tanto dicha organización, en especial su dirigencia se ha nutrido y está nutriéndose de sectores de la clase obrera y pequeño burgueses, pero también burgueses, por lo tanto en dicho frente no hay una línea diferenciadora entre los objetivos de unas clases y otras, ni opera ningún partido obrero y comunista que sepa lidiar con la complicada circunstancia del conflicto entre tanta clase y objetivo diferente;

3. Debido a su composición social variada en este frente, y la no existencia de un partido comunista, no encontramos una teoría de emancipación social ligada a la clase proletaria. Esa característica resultó en que ese frente ni siquiera tuviese un programa de mínimos de cumplimiento inmediatos en las conversaciones de paz, lo que derivó en el reconocimiento de Israel por parte de los representantes de Palestina sin obtener la misma consideración del Estado Israelí, y de las potencias involucradas en la mediación, respecto a Palestina. Esto de hecho hubiese demostrado que Israel era y se reconocía así mismo como potencia ocupante. Como resultado de ese reconocimiento unilateral, Israel logró que mejoraran sus relaciones internacionales y se multiplicara el reconocimiento internacional de dicho Estado sionista;

4. Es decir, la política de paz llevada a cabo por la OLP ha jugado a favor de la consolidación del Estado Israelí, y en contra de la liberación de Palestina;

5. Debido a lo antes mencionado, las organizaciones nacionalistas-laicas han perdido la batalla frente a las organizaciones de carácter nacionalista-religioso como Hamás, la cual contó con el decidido apoyo del Estado Judío en su etapa inicial debido a que la misma es una expresión de los Hermanos Musulmanes –aunque Hamás alcanzaría cierta independencia, en la actualidad la ha perdido al volver a la órbita de los Hermanos Musulmanes por intermediación de Qatar, país que funge de aliado del imperialismo y del sionismo en la región–, aliados regionales del imperialismo y sus secuaces;

6. Dicho esto podemos afirmar que el proceso palestino-israelí y su solución solo será si el mismo está ligado a un planteamiento de clase, el que debe de involucrar a los sectores del proletariado palestino como israelí. Solo entonces se sentarán las bases para la resolución definitiva del conflicto. Hay que explicar que si bien el pueblo palestino puede forzar al imperialismo israelí mediante una lucha a reconocer sus derechos como pueblo, a reconocerle como Estado, con unas fronteras justas, el fin real y definitivo del conflicto; el entendimiento entre israelíes y palestinos no puede llegar como decíamos sin una revolución proletaria para ambos, sólo la revolución en ambos bandos llevará a una paz duradera, bien como Estados socialistas separados pero fraternales e internacionalistas, o bien, como debería ser, en un Estado palestino unificado y socialista en igualdad para unos y otros. Por eso advertimos que sólo un genuino partido marxista-leninista y el socialismo puede dar solución a las contradicciones de nuestra época, como doctrina científica, incluida la cuestión palestino-israelí. Todo ensayo de «panarabismo», «socialismo árabe», «socialismo del siglo XXI», será como ha sido históricamente una máscara más de la burguesía para proteger la propiedad privada y acrecentar sus riquezas, la burguesía bajo un marco de este carácter no dudará en atizar las diferencias religiosas, culturales, y étnicas en la región, e incluso aliarse con el imperialismo que mejor se ofrezca, para mantenerse en el poder y mantener la explotación asalariada.

El documento:

Isaac Rabin, Bill Clinton y Yasser Arafat

Del apretón de la paz a las esposas de la sumisión

Dos décadas después que el encuentro entre Arafat y Rabin diera inicio al proceso de paz, Israel continúa oprimiendo al pueblo palestino y usurpando su territorio bajo la fachada de las negociaciones.

Hace 20 años, los difuntos Yasser Arafat, presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) e Isaac Rabin, primer ministro israelí, estrechaban sus manos en el jardín de la Casa Blanca, inaugurando el ‘proceso de paz’ y supuestamente abriendo una nueva era en las relaciones palestino-israelíes.

Muchas y muchos palestinos creyeron que ese apretón de manos nos llevaría al fin del dominio israelí; que los derechos palestinos serían reconocidos y respetados (incluyendo el derecho de las refugiadas y refugiados a regresar a su patria) y que el pueblo palestino sería por fin libre.

Teníamos buenas razones para ser optimistas: el apretón de manos marcó el comienzo de una serie de promesas israelíes e internacionales de que en cinco años Israel pondría fin a la ocupación militar, evacuaría sus colonias ilegales y finalmente dejaría a las y los palestinos vivir en libertad.

Para los israelíes, el “proceso de paz” produjo resultados positivos: entre 1993 y 1999, 45 países establecieron relaciones diplomáticas con Israel; más que en las cuatro décadas anteriores juntas.

La economía israelí floreció, en parte gracias al apoyo financiero otorgado por la comunidad internacional al pueblo palestino (fondos que de otro modo hubiera tenido que gastar Israel). Los israelíes se beneficiaron de los nuevos acuerdos de seguridad (que condujeron a los años más seguros en la historia de Israel hasta el momento), dado que ahora los palestinos eran absurdamente los responsables de brindar seguridad a su opresor y ocupante.

Finalmente, la OLP reconoció el ‘derecho a existir’ de Israel sin obtener ningún reconocimiento por parte de Israel del ‘derecho a existir’ de Palestina. Y lo más importante, para la población de las colonias israelíes significó “business as usual”: de 190.000 personas en 1993, pasó a 370.000 en 2000; fue el crecimiento de colonias más rápido en la historia de Israel.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Bertolt Brecht; Nuestras derrotas no demuestran nada, Preguntas de un obrero que lee y Hemos oído: no quieres trabajar más con nosotros



Nuestras derrotas no demuestran nada

Nuestras derrotas no demuestran nada
Cuando los que luchan contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas, la incomodidad 
de los que están a salvo  es grande.

¿Por qué se quejan ustedes?, les preguntan.
¿No han combatido la injusticia?Ahora 
ella los derrotó.
No protesten.

El que lucha debe saber perder
El que busca pelea se expone al peligro.
El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.

Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad?¿Acaso somos 
vuestros enemigos los que somos enemigos de la injusticia?

Cuando los que luchan contra la injusticia están vencidos,
no por eso tiene razón la injusticia.

Nuestras derrotas lo único que demuestran
es que somos pocos los que luchan contra la infamia.
Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan avergonzados.

Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros están los nombres de los reyes.
¿Los reyes arrastraban los bloques de piedra?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿quén la reconstruyó una y otra vez?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los que la levantaron?
La tarde en que se dio por terminada la gran muralla china
¿a dónde fueron los abañiles?
La imponente Roma está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los edificó? ¿Sobre quiénes triunfaron los césares? ?Los habitantes
de Bizancio, cantada en mil alabanzas, vivían todos en placios?
Si aun en la legendaria Atlantis, la noche en que la tragó el mar
los que se ahogaron aullaban reclamando esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El solo?
César derrotó los galos.
¿Ni siquiera llevaba un cocinero consigo?
Felipe de España lloró cuando se hundió su armada.
¿Nadie más lloró ese día?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinaba el festín?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagaba los gastos?

A tantos informes
tantas preguntas.

Hemos oído: no quieres trabajar más con nosotros

1
Hemos oído: No quieres trabajar más con nosotros.
Que estás destruido. Que no puedes seguir de un lado para otro.
Que estás demasiado cansado. Que no puedes seguir aprendiendo.
Que estás acabado.
Ya no se te puede exigir que sigas en la tarea.

Para que sepas:
nosotros lo exigimos.

Si te cansas y te duermes,
nadie te despertará ni te dirá:
levántate, la mesa está servida.
¿Por qué iban a servirte la comida?
Si no puedes seguir de un lado para otro
te quedarás acostado. Nadie
te irá a buscar para decirte:
Hicieron la revolución. Las fábricas
te esperan.
¿Por qué harían la revolución?
Cuando mueras te enterrarán.
Seas o no el responsable de tu muerte.

Dices
que luchaste demasiado. Que ya no puedes seguir luchando.
Oye bien:
Si no puedes seguir luchando, te hundirás.

2
Dices: que fueron demasiadas esperanzas. Que ya no esperas más.
¿Qué esperabas?
¿Que la lucha fuera fácil?

No ha sido el caso.
Nuestra situación es peor de lo que imaginabas.
Esta es la situación:
si no rendimos lo sobrehumano
estamos perdidos.

Si no estamos dispuestos a realizar lo que nadie se atreve a pedir
nos hundimos.
Nuestros enemigos no hacen sino esperar
que nos cansemos.

Cuanto más cruenta es la lucha
más se cansan los oponentes.
Aquellos que más pronto se cansen, son los que pierden la batalla.

(Bertolt Brecht; 80 poemas y canciones, 3ra edición, 2011)

Sobre las distorsiones históricas de los revisionistas sobre las políticas marxista-leninistas del partido y el frente

Palmiro Togliatti y Enrico Berlinguer durante 1947

«Tampoco es raro ver las experiencias de la incorrecta puesta en práctica de un frente único proletariado –se presupone que con partidos con alta afiliación de obreros–, donde en vez de persuadir a la base socialdemócrata de lo erróneo de su dirigencia y la política de colaboración de clases con la burguesía, se finaliza en que el propio partido comunista postula pensamientos y acciones típicas del socialdemocratismo, incluyendo el colaboracionismo de clase con la burguesía. Es común observar estos mismos fallos en la distorsión de la práctica del frente –tanto a la hora de lidiar con las masas y organizaciones no obreras como con las masas y organizaciones obreras del frente único del proletariado–. Conocemos históricamente a partidos como el Partido Comunista Francés de Maurice Thorez y el Partido Comunista Italiano de Palmiro Togliatti, que temieron durante varios años «quebrar la alianza entre los partidos antifascistas» y dirigir al partido hacia una revolución socialista tras el fin del poder fascista pese a tener gran influencia y grandes posibilidades de éxito, pero ellos, abogaron en cambio por una «unión nacional» bajo una democracia burguesa y una etapa antifascista que en sus mentes se haría eterna, se empezaría a decir que era posible el «tránsito pacífico al socialismo» con el apoyo de todas las fuerzas  que habían luchado contra el fascismo –incluido los partidos burgueses anti hitlerianos y anti mussolinianos–, y también se empezó a teorizar que no era necesario el partido comunista como tal para transitar al socialismo en cada país, que cualquier partido podía hacerlo. Años después se dijo que no eran necesarios los partidos para transitar al socialismo. Sobra decir que estas desviaciones serían criticadas como ilusiones reformistas por la Kominform durante 1947, y que la amplificación de estas ilusiones en estos y otros partidos años después daría pie a muchos revisionismos, y en particular en algunos de estos partidos occidentales como el italiano, español o el francés desembocarían en el revisionismo eurocomunista en los años setenta. Esto, no tiene nada que ver con las tácticas marxista-leninistas de frente:

«Los comunistas deben incrementar su vigilancia y guardarse del peligro de del oportunismo de derecha, y deben continuar una determinada lucha contra todas estas concretas manifestaciones, teniendo en cuenta el peligro del oportunismo de derecha crecerá donde las tácticas del frente único sean aplicadas. La lucha por el establecimiento del frente único, de la acción conjunta de la clase obrera, alza como necesario que los obreros socialdemócratas se convenzan a través de las lecciones objetivas de la correcta política de los comunistas y la incorrecta política reformista, y que cada partido comunista prosiga  una lucha irreconciliable contra cualquier tendencia que rebaje las diferencias entre de principio entre el comunismo y el reformismo, contra rebajar la crítica de la socialdemocracia como ideología y práctica de colaboración de clases con la burguesía, contra la ilusión de que es posible transitar al socialismo pacíficamente, por métodos legales, contra cualquier realización basada en el automatismo y la espontaneidad, en la organización de la liquidación del fascismo o en la realización del frente único, contra cualquier menosprecio del rol del partido y contra la vacilación en los momentos de decisiva acción». (Komintern; Resolución final emitida por el VIIº Congreso de la Komintern respecto al informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de agosto de 1935)

Todo este tipo de distorsiones de la correcta aplicación de la teoría y práctica de frente hará actualmente una vez más, que los partidos comunistas se queden estancados en el abismo de la vacilación, mientras que la burguesía corroe su poder y finalmente lo acaba recuperando». (Equipo de Bitácora de un Nicaragüense; El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013 [reedición])

Otros documentos de interés

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...