«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 20 de diciembre de 2014

Contradicciones entre los dirigentes revisionistas soviéticos y los dirigentes revisionistas de los países bajo su esfera de influencia

El revisionista checoslovaco Alexander Dubček y el revisionista soviético Leonid Brézhnev poco tiempo antes de los acontecimientos checoslovacos de 1968

«Como los revisionistas indígenas procuraban sobrepasar el marco autorizado por la «libertad que se habían ganado», se oponían inevitablemente de manera creciente a las ambiciones imperialistas de Moscú –la burguesía calificó de «stalinistas» a los revisionistas pro soviéticos [a los de corte brezhnevista sobre todo - Anotación de B. N.] por los métodos «autoritarios» empleados–, y por lo tanto cuando los revisionistas indígenas en vez de apoyar al revisionismo monocentrista con sede en Moscú [seguir la teoría y práctica política, económica y cultural del revisionismo soviético – Anotación de B. N.], preferían el policentrismo de los titoistas [tesis en la que se apoyaban los revisionistas indígenas como el revisionismo italiano, que se querían separar de la influencia ideológica del socialimperialismo soviético proclamando aquello de que «existen tantas vías «específicas» al socialismo como países» para no seguir directrices ni tutelaje del revisionismo soviético y crear un revisionismo propio acorde a sus intereses] que era usado como cabeza de puente por las potencias imperialistas competidoras para inmiscuirse en los ex-países socialistas. A pesar de las dificultades creadas por Tito, los revisionistas soviéticos no podían romper abiertamente con él sin correr el riesgo de romper también con los líderes de corte titoista de los países dependientes bajo dominación de otras potencias imperialistas, que ellos mismos consideraban como «progresistas». Por ello, los socialimperialistas soviéticos adoptaron una doble faz con Tito. El socialimperialismo ya había demostrado sus ambiciones coloniales desde 1956 en Hungría, luego en 1968 en Checoslovaquia, y finalmente en 1979 en Afganistán, desde luego bajo la cubierta de la «lucha contra elementos antisocialistas» –elementos a los cuales los mismos revisionistas soviéticos habían apoyado y permitido abiertamente–, cuando los métodos neocolonialistas se mostraban insuficientes, cuando la burguesía compradora procuraba cambiar de socios. (...) 

La dirección revisionista soviética, no podía evidentemente aceptar que fuera puesto en cuestión su monopolio ideológico, es decir, que dejara de imperar la ideología monocentrista de los revisionistas soviéticos ni en China ni en las ex-democracias populares. En otros términos, los revisionistas soviéticos querían transmitirles a sus homólogos revisionistas chinos y de otras ex-democracias populares: «ustedes sois libres de recomendar cualquier especie de «socialismo», ahora que Stalin ha muerto y que los partidarios del culto a la personalidad han sido eliminados, pero lo sois desde el momento en que ustedes sean «razonables» y de que «ustedes» acepten nuestra ayuda».

Allí, los elementos titoistas [se refiere a elementos antimarxistas de gran inspiración nacionalista y pro-occidental - Anotación de B. N.] que los revisionistas soviéticos habían sostenido para hacer contrapeso a los elementos marxista-leninistas de los países de democracia popular, ahora aspiraban a una mayor independencia queriendo tener las «ayudas» de todos los lados, no sólo de Moscú: no se habían liberado del fantasma del comunismo [es decir, de los elementos revolucionarios que tenían el poder - Anotación de B.N.] para sólo obedecer el dedo y el ojo del socialimperialismo soviético. Así rápidamente aparecieron en el escenario histórico las teorías revisionistas policéntricas, como una sombra que acompañaba a la teoría monocéntrica del revisionismo soviético: ambas se combinaban cuando era necesario para combatir al «stalinismo», sin embargo ambas  estaban enfrentadas en cuanto a determinar quién iba a aprovechar la desestimación del marxismo-leninismo y quién iba a dominar el proceso de restauración de la explotación asalariada. (...)

Pero los revisionistas soviéticos pronto se desilusionaron, porque si bien Imre Nagy era cierto que era un ardiente antistalinista al que habían sabido utilizar para desbancar a la dirección revolucionaria húngara, no era menos cierto que era un titoista, que soñaba con el «no alineamiento» y tener ocasión de aproximarse a las potencias imperialistas occidentales. Si el socialimperialismo soviético daba su apoya al «no alineamiento» para penetrar en Asia, áfrica, y América Latina, lo rechazaba cuando esta teoría era respecto a los países incluidos en su esfera de influencia: la insurrección de Budapest de otoño de 1956 fue pues reprimida e Imre Nagy apartado y posteriormente ejecutado en 1958, siendo remplazado por otro revisionista, János Kádár, alguien más fiel a la camarilla revisionista de Moscú. Los revisionistas soviéticos remplazaron a Imre Nagy por otro peón con menos tendencias titoistas: János Kádár representaba al ala compradora de la burguesía nacional [es decir, a la burguesía húngara que aceptaba el neocolonialismo impuesto por la burguesía socialimperialista de la Unión Soviética - Anotación de B. N.]. János Kádár al igual que Imre Nagy en Hungría o Władysław Gomułka en Polonia, habían sido condenados como nacionalistas burgueses y encarcelados a principios de los años 50.

Checoslovaquia conocería un proceso semejante una década más tarde: Alexander Dubček, otro panegírico del «socialismo con rostro humano» –es decir del «socialismo» que mima, reeduca e integra a los elementos burgueses– con notables tendencias titoistas reconocidas, después de haber sido el peón promocionado por los revisionistas soviéticos contra los marxista-leninistas checoslovacos, sería apartado por sus antiguos aliados en respuesta a los sucesos conocidos como la «Primavera de Praga» de 1968.

El 24 de octubre de 1957, en un texto que descubría la situación del partido, Władysław Gomułka exigía que fuera rechazado el próximo congreso del Partido Obrero Unificado Polaco debido a la situación caótica que existía en el partido. A pesar de los artificios leninistas que utilizó para combatir a los elementos titoistas que:

«Criticaban los errores del pasado». (Partido del Trabajo de Suiza; Revista mensual «Socialismo», nº 144, 1957)

Él los había liberado, y tampoco podía abstenerse de denunciar a:

«Los partidarios del dogmatismo y del sectarismo». (Partido del Trabajo de Suiza; Revista mensual «Socialismo», nº 144, 1957)

Que calificaban el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de:

«Gran desgracia para el movimiento obrero internacional». (Partido del Trabajo de Suiza; Revista mensual «Socialismo», nº 144, 1957)

No vacilaba en afirmar que:

«Para este género de personas, no puede haber sitio en el partido: liquidaremos toda manifestación antipartido por lo tanto todo punto de vista del dogmatismo». (Partido del Trabajo de Suiza; Revista mensual «Socialismo», nº 144, 1957)

¡Y tal fue el destino de los marxista-leninistas en los países revisionistas-burgueses! Władysław Gomułka pese a todo esto, sería también sustituido en 1970 por Edward Gierek, otro revisionista, favorable a la tendencia monocéntrica de Moscú, él fue la respuesta a los acontecimientos de Checoslovaquia durante 1968, pues los revisionistas soviéticos deseaban por entonces, prevenir otros «desbordamientos» similares. Si primeramente la victoria de los revisionistas soviéticos pudo parecer en otros partidos revisionistas como una victoria internacional gracias también a las proporciones internacionales alcanzadas bajo la «lucha contra el stalinismo», lo cierto es, que la nueva política expansionista y neocolonialista de los revisionistas soviéticos pronto chocó con los intereses de sus homólogos de otros partidos revisionistas, especialmente cuando dichos partidos estaban en el poder. Así en los países bajo gobiernos revisionistas, los «derechistas» siguieron denunciado la «tutela de Moscú», al mismo tiempo que se permitía el libre desarrollo del «socialismo específico», tratando de mantenerlos en su esfera de influencia». (Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007)

jueves, 18 de diciembre de 2014

Desmontando las acusaciones de neo-revisionistas sobre la aparente «bajada de brazos de los albaneses en la lucha de clases» interna y externa

Imagen correspondiente a una de las cabezas del monumento los «Cinco héroes» en la ciudad  albanesa de Shkodra, retirada desde 2009

«
En cuanto a la afirmación gratuita según la cual los marxista-leninistas albaneses habrían gritado victoria y se habrían dormido en los laureles, es una afirmación que carece de todo fundamento: Enver Hoxha mismo a menudo recordaba la permanencia del peligro de restauración capitalista, en tanto que existiera el cerco imperialista-revisionista. Insistía por ejemplo en 1976 en el carácter activo y multiforme de este cerco imperialista-revisionista [reproducimos a continuación algunas de las citas de la página que Vincent Gouysse recomienda: «El hecho de que, en algún momento, descubrimos y aplastamos a los elementos o grupos aislados hostiles, no nos debe poner a dormir o hacernos creer que los enemigos han sido eliminados por eso. Mientras la lucha de clase prosigue, mientras la presión burguesa hostil se hace sentir del interior y del exterior, el peligro de la aparición de nuevos enemigos y de su acción contra el socialismo subsiste. El partido y el pueblo tiene que estar siempre en guardia, vigilante y revolucionario, deben llevar una lucha de clases resuelta e intransigente y bloquearles así a los enemigos todo acceso por dónde estos pudieran perjudicarnos». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania; Obras escogidas, Tomo V, 1 de noviembre de 1976) Enver Hoxha diría en especial, con relación al cerco imperialista-revisionista: «El frente interior y exterior de la lucha contra los enemigos de clase están muy unidos entre sí. Están unidos por la ideología anticomunista y por la necesidad de sostenerse mutuamente en la lucha contra el partido y el orden socialista. Es importante entender no sólo que esta situación seguirá existiendo mientras exista el cerco imperialista-revisionista y los restos del capitalismo dentro del país, sino que esta colaboración puede reforzarse y volverse muy peligrosa si nos mostramos desatentos, si mostramos falta de vigilancia y no combatimos esta acción con determinación. (...) El cerco imperialista-revisionista no es en modo alguno pasivo o simplemente geográfico, es un cerco amenazador y activo, que nos combate en todos los dominios y en todas las direcciones.  No obstante, todavía hay una gente que tiene un diseño superficial y simplista de este cerco, que subestima unas veces el peligro de agresión militar, otras las dificultades que se derivan del bloqueo económico, y otras el peligro de diversión ideológica extranjera. Actitudes de este género son muy nocivas». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania; Obras escogidas, Tomo V, 1 de noviembre de 1976) – Anotación de B. N.]. 

Años más tarde, evocando nuevos éxitos llevados a cabo por el Partido del Trabajo de Albania, continuaba advirtiendo que:

«Es natural que estos éxitos regocijen nuestro pueblo, pero no deben hacernos creer que todo ahora es perfecto y que podemos dejarnos ir en euforia. Al contrario, todo debe ser fortalecido, nuestras conquistas defendidas y siempre enriquecidas». (Enver Hoxha; Esta maravilla que hicimos es la obra de nuestro pueblo, su obra, la línea justa del partido: Obras escogidas, Tomo VI, 30 de septiembre de 1983)

Que:

«No hay que olvidar que el enemigo no duerme, que estas victorias que hemos logrado están fundadas sobre una justa línea marxista-leninista, habiendo permanecido fieles a los ideales del socialismo y del comunismo, a ejemplo de nuestros grandes clásicos, Marx, Engels, Lenin y Stalin y a través de la lucha de clases dentro del país y en las filas del partido así como los enemigos del exterior, los imperialistas y socialimperialistas, la reacción internacionales y todas sus redes de agentes. La llamada del partido fue y es: «¡Trabajo y vigilancia», por el bien del pueblo y del provenir de las generaciones venideras. ¡Viva el partido! ¡Gloria al marxismo-leninismo!». (Enver Hoxha; Una sipnosis de la actividad secreta del enemigo Mehmet Shehu; Discurso presentado en el IVº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania: Obras escogidas, Tomo VI, 24 de septiembre de 1982)

También insistía que el contexto internacional estaba caracterizado por:

«Las crisis del mundo capitalista y revisionista, sus complots contra nuestro país, las presiones, los chantajes y los bloqueos organizados periódicamente y que podrán multiplicarse». (Enver Hoxha; El partido siempre fue la fuerza que salvó el país y el socialismo; Extraído del discurso de clausura en el VIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania: Obras escogidas, Tomo VI, 21 de septiembre de 1983)

Lo que para los marxista-leninistas:

«Imponen a todo nuestro partido y nuestro pueblo entero estar alerta, de abrir bien los ojos y de arremangarse  las mangas, y estar en un estado de movilización permanentemente y de agudizar su vigilancia». (Enver Hoxha; El partido siempre fue la fuerza que salvó el país y el socialismo; Extraído del discurso de clausura en el VIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania: Obras escogidas, Tomo VI, 21 de septiembre de 1983)

Concluyendo que:

«Solamente realizando y sobrepasando los objetivos de nuestros planes, ahorrando nuestros recursos y la gestión de nuestros asuntos, gracias a una organización y una dirección científica que podremos rechazar la presión política y económica del mundo capitalista y revisionista». (Enver Hoxha; El partido siempre fue la fuerza que salvó el país y el socialismo; Extraído del discurso de clausura en el VIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania: Obras escogidas, Tomo VI, 21 de septiembre de 1983)

Y además para ello, veían que:

«El fortalecimiento y perfeccionamiento del rol dirigente del partido son una tarea permanente y vital». (Partido del Trabajo de Albania; El Partido del Trabajo a propósito de la edificación y la vida del partido: Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971) (Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007)

Los pseudocomunistas y su defensa de que pese a todo, la URSS era «socialista» y era menester apoyarla

Mijaíl Gorbachov y George H. W. Bush en 1990

«
¡Que aquellos que han sostenido durante décadas a los países burgueses-revisionistas y que aún continúan haciéndolo so pretexto de la «defensa del socialismo» consideren el problema desde este ángulo! Para Lenin, la lucha intransigente contra el revisionismo era la condición para la existencia del partido comunista revolucionario. Bien, ¿es que acaso esta lucha es menos necesaria cuando el partido comunista es gobernante? ¿Cuando estos revisionistas usurpan el poder, defendemos mejor el socialismo, a través de la unidad con ellos o denunciándolos y desenmascarándolos? ¡Solamente los pequeño burgueses y los lacayos de la burguesía pueden afirmar que debemos darle cualquier tipo de apoyo, o incluso un apoyo «crítico»! ¡El hundimiento del poder de las camarillas burguesas-revisionistas demostró por otra parte la peligrosidad de tales apoyos, el rol objetivo de engaño y desmoralización en los trabajadores! [«Se trata de una cuestión de importancia para nuestra propia lucha, ya que muchos obreros consideran que la Unión Soviética todavía es socialista, incluso criticando ciertos aspectos de su política interior y exterior». (L’émancipation; Leyendo el informe presentado por Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1982) - Anotación de B N.]:

«Hay que acabar con este doble juego de la burguesía y el revisionismo, los unos que desacreditan el socialismo sirviéndose de la degeneración de la sociedad soviética, los otros afirmando que el «socialismo ruso» vale más sin embargo que las heridas del capitalismo. Hay que acabar con esto peleando sobre ambos frentes, desenmascarando más y mejor al revisionismo soviético, y en afirmar y contraponer como superior al socialismo auténtico. Los análisis del Partido del Trabajo en este sentido son extremadamente valiosos». (L’émancipation; Leyendo el informe presentado por Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1982) (Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sobre el acercamiento de Cuba y EEUU [Recopilación Documental]

Sin duda se trata de una de las noticias más inesperadas del momento, inesperada porque aunque ciertamente Cuba es un país bajo una teoría reformista-revisionista –en la actualidad con un auge de trotskista entre su dirigencia–, y que ha mantenido posturas antiimperialistas vacilantes, y que consintiera en su día convertirse en vasallo del socialimperialismo soviético a efectos de su integración en el Consejo de Ayuda Mutua Económica –CAME–. Podemos decir que respecto al imperialismo estadounidense ha mantenido una postura más o menos firme derivado más que a posturas ideológicas concretas al: bloqueo económico, los intentos de invasión, los constantes estímulos subversivos, los intentos de magnicidio, etc.; a su vez propiciados por el intento fallido de acercamiento de la dirigencia cubana a la administración estadounidense en los primeros días de la revolución. No podemos decir lo mismo sobre su postura sobre el imperialismo ruso o sobre el socialimperialismo chino, donde su careta «antiimperialista» se cae de lleno.

Igualmente, nos resulta interesante que Cuba busque la «normalización» de las relaciones con los Estados Unidos –con la cuestión de Guantánamo, el reciente descubrimiento de interferencia en el Estado cubano a través de factores de la cultura; y los fascistas-terroristas radicados en Miami bajo protección de la administración estadounidense de por medio–, en un escenario en que este último se encamina a sancionar económicamente a Venezuela –primer socio comercial de Cuba en el momento–, la que a su vez tiene una economía que en un 60% depende de sus transacciones comerciales con los Estados Unidos, esas cosas «inexplicables» del «socialismo del siglo XXI». ¿No les parece gracioso que sea el imperialismo el que empuje a los supuestos «antiimperialistas» a terminar las relaciones económicas con el mismo? ¿Y el supuesto «internacionalismo proletario» y supuesta solidaridad entre las administraciones de estos dos Estados venezolano y cubano?. Veamos algunos puntos:

1. Creemos que la liberación de Alan Gross tras cinco años de prisión a cambio de los tres –de los cinco– cubanos en prisión responde a un «gesto simbólico» entre ambas partes, algo así como una demostración de la buena voluntad de entendimiento entre las partes. De tal modo que sirve de mensaje de distensión al conjunto de cubano y estadounidenses para así reducir las posibles resistencias que puedan aflorar en sus respectivas sociedades ante los hechos.

2. El interés del gobierno estadounidense no es otro que desviar la atención de los problemas nacionales e internacionales derivados de las acciones de su administración, especialmente lo referente a los crímenes de índole racista que las fuerzas del Estado comete contra la población negra, además de la grave situación económica. Estamos convencidos que es un intento de mostrar una postura pacífica-conciliadora, en estas sus horas bajas, a la que la administración cubana se está prestando con suma facilidad en una nueva muestra de oportunismo. La política de sonrisas, cortesía, buenas maneras del imperialismo estadounidense, no es nueva, es la otra cara de su política exterior, recuérdese que gracias a la «Doctrina Nixon» de inicios de los 70; a sus reuniones cordiales, a los restablecimientos de relaciones diplomáticas, comunicados conjuntos y acuerdos económicos, que derivaban de ella, el imperialismo estadounidense a podido doblegar la oposición de revisionismos con los que mantenía tirantes relaciones, como fue el caso de la China de Mao Zedong y Chou En-lai. En ese sentido, vale recordar que todas las distensiones de los países revisionistas con los imperialismos solo han servido para coronar su recolonización total en lo económico-político; y aún así, en lo sucesivo, el respeto a tal gobierno y su integridad no está garantizada: véase los casos de Libia, Rumanía, Irak, Yugoslavia, etc., claros gobiernos con posturas enfrentadas al imperialismo estadounidense, que una vez reconciliado con él, sufrieron una puñalada por la espalda, pasando los vende-patrias de Gadafi, Ceaușescu, Hussein y Milošević de «héroes» por el mantenimiento de la paz y ejemplos de «socialismos» aceptables, a peligros para el mantenimiento de la paz y verdugos de sus pueblos según el imperialismo estadounidense y sus cambios de parecer. 

3. Recuérdese que Cuba si bien no está neocolonizada por el capital estadounidense si lo está por otros imperialismos:

«A fines del año 2000 habían 392 asociaciones económicas con capital extranjero, ubicadas en su mayor parte en minería, prospección-extracción de petróleo, turismo, industria (ligera, alimentaria y sideromecánica) y construcción. En los últimos años se han incorporado nuevas ramas a la inversión extranjera, entre  las que se encuentran la industria energética, del gas, sector financiero, comercialización de tabacos y la gestión del suministro de agua a la ciudad, también se han aprobado importantes negocios para el desarrollo hotelero, la industria del cemento, la aviación civil e industrias para fabricación de pinturas y omnibus. Los capitales provienen de más de 46 países entre los que se resaltan , España,Canadá, Italia, Inglaterra y Francia. Alrededor del 50 % de los proyectos correspondes a Países de la Unión Europea». (Roberto Villas Bôas y Mário Sanchez; Tecnologías limpias en las industrias extractivas minero-metalúrgica y petrolera, 2006)

Teniendo una gran presencia el imperialismo español entre sus inversores:

«España es un año más el país con más representación en la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), la cita de negocios más importante que se celebra en la isla, con 132 empresas participantes, cincuenta de ellas agrupadas en el pabellón del Instituto de Comercio Exterior (ICEX). El diplomático subrayó la destacada presencia empresarial española en Cuba, con 220 sucursales establecidas y 32 firmas operando en empresas mixtas en la isla, al tiempo que resaltó la buena marcha del comercio bilateral, que en 2013 alcanzó una cifra récord al rozar un flujo cercano a los 1.000 millones de euros, unos 1.250 millones de dólares al cambio actual». (Agencia Efe; 3 de noviembre de 2014)

Y esta podría ser la oportunidad para ver fluir en breve el capital estadounidense en la isla caribeña. Como hemos expresado otras veces sobre que el revisionismo cubano base gran parte de su potencial en el turismo. 

4. ¿Qué busca Cuba? Creemos que sencillamente la venia de los Estados Unidos para incorporarse a la economía global. La economía cubana tras las últimas reformas que dieron: total vigencia a la economía mixta, al cuentapropista –pequeña burguesía–, a la revitalización total de la «ley del valor», al desarrollo de la industria ligera, a la formación de empresas interestatales, etc.; lo que requiere del estímulo económico externos puesto que el mercado interno tiene una baja capacidad de consumo. Es decir, dado que toda la inversión que el Estado cubano en cooperación con capital privado es en la industria ligera, este requiere de eliminar las barreras comerciales existentes para poder mantener sus niveles productivos, así como sus beneficios. No olvidemos tampoco la última regeneración en la Ley de inversión extranjera cubana, que busca si cabe una mayor atracción de los imperialismos y su capital de inversión:

«La nueva ley reduce del 30% al 15% los impuestos sobre las ganancias de los inversores extranjeros y ofrece mayor protección legal. Para la mayoría de ellos se establecerá también una moratoria tributaria para un período ocho años. De esta manera Cuba busca eludir el enorme efecto negativo del bloqueo por parte de EE.UU., un cerco que de cesar dispararía el desarrollo de la economía isleña, creen los expertos». (Actualidad Russia Today; La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EE.UU, 29 de marzo de 2014)

5. Como ya adelantamos:

«Tampoco aceptamos formalismos; todo los procesos no de restauración del capitalismo, sino de extensión del neoliberalismo en lo económico y a una democracia burguesa estilo occidental y en la gran mayoría de casos de sumisión política y económica neocolonial del imperialismo como lo fueron la inversión exterior en los países revisionistas, han venido precedidos de promesas de «no retornar al capitalismo», pero eso no evitó su progreso paulatino hacia una economía más liberal, muchas veces de la mano de quién prometieron eso. Aún así algunos países revisionistas que han caído en la dependencia económica de las potencias imperialistas no han cambiado su sistema político, como es el caso del revisionismo vietnamita o el revisionismo cubano hasta ahora, así que al igual que es muy posible que Cuba torne hacia una democracia burguesa de corte occidental, es muy posible que mantenga su sistema revisionista-burgués intacto.». (Equipo de Bitácora de un Nicaragüense; Crítica a la entrevista a Abiel Prieto, ex ministro de cultura de Cuba, 15 de junio de 2013)

6. No podemos pasar por alto que también están jugando un rol de primero orden: (a) el auge del neoconservadurismo-neoliberalismo que requiere y buscan activamente nuevos y más espacios económicos, especialmente en tiempos de crisis; (b) el incremento de la población inmigrante latinoamericana por «causas económicas» en los Estados Unidos reduciendo al máximo la proporción de la inmigración de «carácter político-ideológico» del siglo pasado, lo que ha generando una pérdida de peso político de los «gusanos» en el país.

Ciertamente pues, estamos ante el último definitivo acoplamiento de un país revisionista a la economía capitalista estadounidense. Ya solo queda la reincorporación de la revisionista Corea del Norte que de momento parece resistirse. ¿Qué le quedará a Cuba y Corea del Norte en su propaganda de cara al público pseudocomunista internacional, sino es la lucha contra el imperialismo estadounidense? ¿Qué apoyos podrá recoger desde ahora si abandonan esta posición?

El documento:


Raúl Castro: Hemos acordado restablecer las relaciones diplomáticas con EE.UU.

El mandatario cubano, Raúl Castro, ha asegurado en su discurso que han acordado "restablecer las relaciones diplomáticas con EE.UU.". La declaración se da tras la liberación del contratista Alan Gross a cambio de tres de 'los cinco' cubanos.

"Hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, aunque eso no quiere decir que lo principal se haya resuelto, que es el bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca grandes daños y que debe cesar", dijo en un discurso en cadena de radio y televisión.

"Es posible encontrar la solución a muchos problemas, debemos aprender el arte de convivir con nuestras diferencias", expresó.

Asimismo, exhortó a Washington a "remover obstáculos que impiden los vínculos entre nuestros países", como los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones.

"Proponemos a EE.UU. adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos", reiteró Raúl Castro.

Después de cinco años en prisión, Alan Gross fue liberado en Cuba este martes por razones humanitarias y a petición de Washington. El contratista estadounidense, de 64 años, fue condenado a 15 años de cárcel en Cuba por intentar crear un servicio ilegal de Internet en la isla.

martes, 16 de diciembre de 2014

Las reformas capitalistas en Hungría auspiciadas por Imre Nagy y los revisionistas soviéticos

Imre Nagy durante un discurso de 1956

«
Inmediatamente después del fallecimiento de Iósif Stalin, los elementos pro-burgueses alzaron la cabeza en los países de democracia popular, siendo apoyados por la dirección revisionista jruschovista que ahora podía actuar abiertamente. Los revisionistas húngaros, como representantes de las capas burguesas y pequeño burguesas húngaras, estuvieron aterrorizados por la perspectiva de ver triunfar rápidamente la industrialización socialista y la continuación de la colectivización del campo, liquidando pues, los últimos vestigios del capitalismo en la economía. En esta empresa antisocialista, la burguesía nacional húngara tenía ahora un nuevo aliado en la dirección revisionista soviética. En mayo de 1953, Malenkov, Jruschov y Mikoyán exhortaron al liderazgo de Hungría a «seguir el ejemplo soviético» y «proclamar un nuevo curso». Pero como Mátyás Rákosi había ignorando este mensaje cuando volvió a Hungría, la dirección soviético rogó a Imre Nagy, conocido opositor de la política económica hasta entonces seguida por Mátyás Rákosi, que se uniera a la siguiente delegación de junio de 1953. Este apoyo fue para los revisionistas húngaros la ocasión de cambiar la línea económica del partido hasta entonces comandada por Mátyás Rákosi sobre la edificación del socialismo: ¡la declaración en la resolución de junio de 1953, elaborada bajo la directa injerencia de la dirección soviética criticó «el desarrollo excesivo de la siderurgia», que la política en la que los húngaros habían trabajado hasta ese entonces, era considerada por ellos como el resultado de «una excesiva industrialización y un desarrollo desproporcionado y carente de fundamento, de la industria pesada», que «había impulsado nuestra economía al borde de la quiebra, llegándose a denunciar la «excesiva industrialización socialista»  y la «colectivización forzada de la agricultura» [es muy conocido, el mito burgués-revisionista de que el desarrollo de la industria pesada descuidaba el desarrollo de la agricultura, pero en la Unión Soviética se vio, que los mejores datos en el campo se lograron precisamente gracias a la industrialización y a la colectivización que permitió dotar de métodos modernos de explotación bajo una explotación colectiva de las tierras. El segundo mito, quizás todavía más extendido fue el de que la colectivización del campo se hacía a través de métodos coercitivos, cuando en realidad, como atestiguan las obras de cualquier marxista-leninista sin excepción y las estadísticas de la colectivización, el principio voluntario de adhesión de los campesinos a las colectividades era un principio inviolable en el que los partidos comunistas hacían mucho énfasis para no cometer errores que rompieran la alianza obrero-campesina, es más; si esto no fuera así, no se podría explicar ni entender como por ejemplo en la primera experiencia de la historia como fue la colectivización del campo en la Unión Soviética –precisamente con sus deficientes y errores iniciales–, las cifras de miembros de los koljoses y sovjoses tuvieran al principio cifras tambaleantes de adhesiones y abandonos: si realmente se hubiera implantando métodos violentos y severos que no permitieran al campesino quedarse fuera de tales sitios, o abandonar una vez entrado a la colectividad, las cifras serían siempre ascendentes sin repuntes, lo que demuestra la estupidez de las mentiras burguesa-revisionistas - Anotación de B. N.]! En junio de 1953 Imre Nagy se convirtió en Primer Ministro bajo el apoyo activo de la dirección revisionista soviética, Imre Nagy luego reconocería que:

«Las disposiciones de la resolución de junio de 1953 y el asesoramiento de los camaradas soviéticos se demostraron oportunas y justas». (Imre Nagy; Un comunismo que no olvida al hombre, 1957)

Como reconoce François Fejtő, las medidas económicas concertadas, adoptadas conjuntamente por los socialimperialistas y sus cohorte de revisionistas en los ex-países de las democracias populares consistieron en:

«La renuncia a la industrialización exagerada, apostando por el desarrollo prioritario de la industria ligera, la disminución de la colectivización y la abolición de las medidas antikulaks». (François Fejtő; Historia de las democracias populares; Tomo II, después de Stalin, 1953-1971, 1992)

En 1956, más del 60% de los koljoses húngaros habían sido disueltos, no representando ahora más que el 10% de la tierra cultivada después de la contrarrevolución de los titoistas húngaros. También en Polonia, el número de los koljoses había sido dividido por seis entre 1956 y 1957, siendo éste último un año para el cual el 87% de la tierra estaba en manos de los campesinos privados. Si los elementos pro-burgueses de las democracias populares tenían interés en apoyarse en la dirección revisionista soviética, los revisionistas soviéticos tenían interés en sostener a los revisionistas indígenas con vistas a transformar a los países de ex-democracia popular en neocolonias, y seguirían apoyándolos en la medida en que estos revisionistas no se opusieran a su integración en la esfera de influencia de socialimperialismo soviético». (Vincent GouysseEl socialimperialismo soviético: del génesis al colapso, 2007)

Otros documentos de interés

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