«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 5 de mayo de 2011

Bloggers en dos bandos. Definiciones.



Las terceras posiciones ejercen una fascinación intelectual irresistible. Una antinomia puede ser maniquea, o soslayar aspectos de la realidad. Una vieja premisa de la retórica afirma que ningún discurso, aún el más descarriado, puede prescindir de cierta lógica, y por tanto, alberga o manipula al menos fragmentos de verdad. Escuchar al contendiente enriquece, corrige incluso la opinión propia, aunque no cambie su esencia. Los debates suelen ser por eso mismo un medio insustituible para el crecimiento de los implicados y de los espectadores o lectores, aún cuando no pretendan el convencimiento del otro. Pero la retórica también nos conduce por caminos ciegos cuando nos distancia de las esencias y nos distrae en lo secundario. Y hay conceptos que son esenciales, y dicotómicos. Capitalismo y anticapitalismo (socialismo), por ejemplo. Usted puede discrepar sobre cómo debe ser el anticapitalismo que construimos, en este o en aquel otro aspecto, pero si apuesta por el capitalismo ha pasado a la trinchera contraria.

Es cierto que no existe un manual para construir el anticapitalismo y que persisten o se retoman “elementos capitalistas” durante ese largo tránsito hacia otra sociedad más justa, es verdad que el mercado, como el estado, son aún factores inevitables de ese proceso: no obstante, la apuesta, que pasa por muchos colores intermedios, adquiere sentido en el blanco y en el negro (no asocio lo claro y lo oscuro a lo bueno y lo malo). No se trata de cuanto contenga el uno del otro, sino de hacia dónde usted va. Lo que marca la diferencia de bandos es la direccionalidad de su discurso y de su obra. El anticapitalismo debe conducir a una sociedad más humana y racional, anti consumista, de hombres y mujeres cultos, dignos y libres. Pero en países pobres como Cuba, esa dicotomía tiene otras consecuencias: el carácter alternativo del camino elegido es la única garantía de la independencia nacional, y viceversa. Es decir, que después (o antes) de recorrer todos los colores del arcoíris, usted debe entender que socialismo e independencia son en Cuba inseparables.

¿Aceptamos que existe una guerra política que pretende el cambio de sistema en Cuba, es decir, la restauración del capitalismo?, ¿aceptamos que esa guerra es alentada, promovida, incluso financiada desde el exterior, por intereses no cubanos, con independencia de que existan cubanos que la respalden?, ¿que más allá de la posible existencia de “asaltantes de fe” (personas convencidas del ideal capitalista), lo que prima en el asalto y determina el sentido de esa guerra de reconquista, son los intereses de poderosas esferas de poder (ex propietarios nacionales, trasnacionales y gobiernos imperialistas)? Toda guerra –militar o política-, supone la existencia de dos bandos. Pero una guerra política no es un debate parlamentario ni un cónclave académico; se parece a un torneo retórico, pero el objetivo no es hallar la verdad, ni es confraternizar. Los pro-capitalistas “detestan” la terminología “militar”, porque pretenden hacernos creer que no hay guerra.


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1 comentario:

«HENOS aquí, construyendo los pilares de LO QUE HA DE VENIR»

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