«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 20 de febrero de 2013

La agresión de Saddam Hussein contra Irán de 1980: un error monstruoso

Saddam se granjeó la venia de los EEUU en base a esas acciones bélicas contra Irán… Irán, el odiado Irán, sería el destinatario de la venta de armas de la administración Reagan con lo que financiaron a la contrarrevolución nicaragüense –caso Irán-Contra-; que para hacer llegar las armas a esos criminales y asesinos la CIA pactó con el cartel de Medellín permitiéndoles a estos introducir a EEUU vía aérea la cocaína colombiana a condición de que de regreso fletaran de armas esos aviones para los contras nicaragüenses –véase al respecto del derribo de Hasenfus y el caso de Nicaragua contra EEUU llevado en la Corte Internacional de Justicia-… No tardó mucho tiempo en el que Irak se convirtiera en el blanco del otrora ‘amigos’ hasta su destrucción… Como ahora Irán, su antiguo cliente…

Sépase que Estados Unidos jamás honró la condena impuesta por la corte internacional, y Nicaragua –a iniciática de la bancada del FSLN- ha terminado por declarar un día festivo para la contrarrevolución –hoy resistencia nicaragüenses-, en realidad criminales de guerra, como así fue reconocido en la resolución de la CIJ… Con ello se ha agredido la memoria de los caídos en defensa de la Revolución Popular Sandinista, especialmente trágico en el caso de ‘Los Cachorros’.

El documento:


En 1980 el gobierno iraquí baasista de Saddam Hussein decidió “dar una lección” a la joven Revolución iraní lanzando un ataque militar que degeneró en una atroz guerra entre dos países de la región del Medio Oriente que tenían todo para establecer una sólida alianza política antiimperialista. Esa primera “guerra del Golfo” que veía a masas de soldados musulmanes de ambos países matarse sin compasión produjo una gran satisfacción en los medios dirigentes de la entidad sionista de Israel, de los EE.UU. y de los países feudales árabes. Para tales medios ambos países, el Irak baasista que había nacionalizado el petróleo y propugnaba la unidad árabe y el Irán en manos de los religiosos chiíes radicales que habían derrocado la oprobiosa dictadura marioneta del imperialismo del “Shah” que propugnaba la expulsión del imperialismo de la región, eran un peligro mortal. La estupidez del presidente Saddam Hussein fue de dimensiones tan gigantescas como monstruosas. Los imperialistas y sionistas consiguieron romper la unidad de los pueblos de la región, que Irak se desangrase y comenzase su decadencia como potencia militar, cultural, petrolera y económica hasta ser hoy un país en ruinas, con el petróleo en manos de los monopolios extranjeros, con sus comunidades religiosas y étnicas enfrentadas, sin los miles de eficaces cuadros militares, administrativos, científicos y económicos que trabajosamente había formado y que Irán sufriese la destrucción de sus ciudades y la muerte de una parte de su juventud. Sobre todo los imperialistas crearon una enemistad visceral entre los ayatollahs iraníes que buscan vengarse de los baasistas árabes iraquíes, entre los árabes iraquíes chiíes y suníes y entre los antiimperialistas de ambos países. La resistencia iraquí acusa a Irán de controlar el actual gobierno de Bagdad y el régimen iraní acusa a la resistencia de estar penetrada por Arabia saudita y su Al Qaeda diabólica. Un perfecto desastre que permite al imperialismo golpear a Siria, aislar al “partido de Dios” libanés y mantener en la más profunda división a los dos mandos regionales del BAAS, el que dirige la resistencia en Siria y el que dirige la oposición clandestina en Irak. Los baasistas iraquíes clandestinos siguen repitiendo que el peligro más grave es la “expansión” del régimen iraní pero el régimen iraní no deja de enviar ayuda solidaria a la resistencia palestina y libanesa y al gobierno legítimo de Siria.

El criminal de guerra Donald Rumsfeld quién dirigió la invasión y destrucción de Irak en 2003 estimuló a Saddam Hussein en su guerra contra Irán.

En estas circunstancias consideramos un enorme acierto histórico la posición defendida por el presidente sirio de entonces, en 1980, el general Hafez al Assad que se negó a apoyar a la agresión iraquí contra el Irán de Jomeini aduciendo tres razones:

1.- Bagdad no permitió consultas interárabes previas al comienzo de las hostilidades militares por lo que éstas fueron la decisión unilateral del gobierno de Saddam Hussein.

2.- Las diferencias sobre aspectos fronterizos entre Irak e Irán debían ser resueltas mediante negociaciones y no mediante la guerra.

3.- Irán había manifestado apoyo a la parte árabe en su enfrentamiento con Israel. La guerra de Irak contra Irán desviaba fuerzas de la contradicción y conflicto principal de la Nación árabe contra la entidad sionista.

Rendimos homenaje a esta sabia posición.

Hoy la dirección clandestina del BAAS iraquí de Izzat Ibrahim al Duri ha reconocido que cayeron en una trampa al atacar en 1990 a Kuwait, lo que dio a los imperialistas excusa para la devastadora agresión de 1991. Esperamos que algún día los baasista iraquíes reconozcan su error de 1980 de dar comienzo la guerra contra Irán.

Por la unidad de los pueblos del Medio Oriente contra el imperialismo y el sionismo.

Al Mukawana
Los Pueblos Hablan

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